Últimamente no escribo mucho. Es bueno. Muy bueno.Hoy he cerrado mi primer proceso con una consultora de headhunting (búsqueda de personal de alto nivel), y me han felicitado profusamente, porque he cerrado en 2 semanas un proceso que ellos llevaban más de 5 semanas, habían presentado 6 candidatos, y no lo cerraban. Yo he presentado 2 perfectos, los dos han convencido, y hoy han contratado a uno. Además de felicitarme y darme un bonus de honorarios, me han prometido que en breve habrá más trabajo.Mi cliente más habitual, tras una primera junta de dirección supervisada por un servidor, ha decidido prorrogar un mes más el proyecto en su etapa actual (dos sesiones semanales), tras felicitarme por lo hecho hasta ahora y pedirme que sigamos haciendo cosas: hasta ahora he desarrollado toda la nueva estructura de su empresa, he hecho un análisis completo de puestos de trabajo, un sistema de incentivos y comisiones para todo el personal, he colaborado en la implantación de la ISO 9001, realizado 6 procesos de selcción, diseñado una nueva política de vacaciones, impartido 2 cursos, elaborado un esbozo de plan de comunicación, he lanzado un estudio de clima laboral que empezamos la semana que viene, además de asesorarles en cuanto a estrategia comercial, y un montón de cosas que hay en proyecto. Está tan contento que quiere que el proyecto se alargue mucho más tiempo, aunque sea reduciendo a la mitad las sesiones de consulta.

Y lo más alucinante es lo fácil que resulta. Sólo trabajo 10 horas/semana allí, y con los headhunters no he hecho mucho más. Nunca pensé que sería así.

Este fin de semana bajo a Granada porque mi amiga la Hereje defiende su tesis doctoral. Ella es de Holanda, pero lleva muchos años en España, y no la imagino volviendo allí. Me pregunto si cuando decidió venir a estudiar a España pensaba que sería permanente. Espero que sí, o al Obispo le dará una embolia. Ahora quizá tenga un lugar en la Universidad de Granada, y viva lejos de donde nació. Si trabajara en su país ganaría mucho más; muchas de sus amigas ya están casadas , con dos casas, coches, niños, y la pesca. Pero eligió quedarse.

El Obispo es traductor, ha ejercido como tal, pero ahora se ocupa de las relaciones internacionales de un centro de formación superior privado. En un ambiente laboral que es más o menos un pantano de fachas e incompetentes sumos, ha medrado a base de trabajar poco y muy bien, dedicando buena parte de su jornada a leer ciencia – ficción, mandarme enlaces curiosos por Internet y escribir informes sobre lo atareado que está, y que no sabe si podrá sacarlo todo adelante. Su jornada es de cinco horas, y su sueldo es superior a muchos de sus compañeros, que echan el día entero. Ahora está buscado un sustituto para su puesto, porque su jefe (que es un imbécil para todo salvo para esto) tiene miras mucho más altas para él. Quizá acabe dirigiendo otro centro, y me gustaría mucho verlo ahí. Lo haría funcionar. Ojalá pudiéramos colaborar y trabajar juntos en eso. Pero nunca pensé (y creo que él tampoco) que acabaría haciendo eso.

En la lectura de la tesis lógicamente estará mi mejor amigo, Peivol, que se las ha arreglado para conseguir trabajar de casero, ganar un buen dinero y no esforzarse mucho. Además de eso, trabaja en prácticas en una empresa de geología (que es lo suyo), pero con la tranquilidad de que no lo necesita para vivir. Y tiene planes para vivir mejor currando aún menos. Mientras, sale de farra como un descosido y se lo pasa como hace años que no le veía pasárselo. Hace unos cuantos meses, no sabía qué iba a hacer cuando acabara la carrera ni cómo independizarse. Ahora la carrera es algo que hacer porque le gusta, y vive solo en un apartamento.

Con suerte, allí estará Equécrates, que da clases de artes marciales, se doctora en Filosofía (especializado en los griegos, claro, por si no lo notáis), y se ha ido a vivir con su novia a 50 metros de casa de sus padres. Cuando su novia se va a su ciudad natal, se queda en casa y se hincha de ver pelis de chinos. Cuando le conocí, y hablaba con él sobre lo que serían nuestras vidas, el plan era bastante diferente.

Estas Navidades estuve con Loren, otro de los insignes miembros fundadores del Team Rabo. Pensábamos a veces (durante el instituto) que moriría virgen, y ahora es padre de una niña y un niño, ambos preciosos, y trabaja en las fuerzas de seguridad. Ha sido el primero de nosotros en buscarse su camino por su cuenta. Desde luego no es algo que hubiéramos podido imaginar.

Rapun estudió Ingeniería Forestal. Durante la carrera entró en contacto con los cuentacuentos, y ha acabado viviendo de eso. Se podría decir que acabó viviendo de lo que aprendió en la carrera, pero no de lo que estudió en la carrera. Ha llevado mucho tiempo una vida tranquila, pudiendo vivir por su cuenta sin jornadas maratonianas (salvo en los picos de trabajo, claro), viendo a su pareja todos los días, pudiendo ir a donde le pareciese. No trabajará de ingeniero forestal, probablemente. Ahora prepara el proyecto de fin de carrera para presentarse a oposiciones de profesora de Secundaria, y trabaja en una asociación como animadora sociocultural. Todos los días llega del trabajo contenta, a veces cansada, pero muy feliz y hablando de lo que hace. Y en febrero dejará el cole y a sus niños, para dedicarse a eso. No creo que nunca se imaginara viviendo así.

Y así con muchos de nosotros. Quizá podría estar así mucho rato.

Somos más viejos y tenemos el colmillo muy retorcido para muchas cosas. Ninguno de nosotros se ha dejado engañar por las promesas del éxito y la realización profesional. Tenemos nuestro lugar, y es un lugar cómodo y agradable, en el que nos podemos quedar a ver el mundo sin prisa, y con un poco de asombro perenne en mi caso. No nos hemos cargado con hipotecas, letras de cochazos imposibles de pagar, no tenemos móviles de última generación, no necesitamos sueldazos porque no necesitamos demostrar a la sociedad que somos válidos de ninguna manera. No necesitamos hacer jornadas maratonianas de trabajo pensando en ascender y en ser más.

Encontramos quizá lo que queríamos ser y hacer de jóvenes, y nos hemos dedicado a conseguirlo. a lo mejor no éramos conscientes de lo que buscábamos hasta que no lo tuvimos delante.

Nunca pensamos que nuestras vidas serían así. Cuando entré en la carrera tenía muy claro que iba a ser clínico, no sabía lo que eran los RRHH, y daba por sentado que me las apañaría para quedarme a trabajar y vivir en Granada. Cuando hice el master en RRHH, daba por sentado que acabaría por entrar y desarrollarme en una empresa grande o una consultora, y suponía que mi vida sería diferente.

Sin embargo, cada vez que nos reunimos y hablamos me veo rodeado de gente que, en palabras del Capi, brilla. Hablamos de cosas que no son lo común en la gente de nuestra edad, nos reímos como salvajes todo el rato, nos vamos de fiesta como si mañana nos bombardearan, disfrutamos más de nuestras aficiones de lo que éramos capaces de hacerlo con 15 años, tenemos experiencia, mundo, y personas increíbles cerca de nosotros. Tenemos la capacidad para entusiasmarnos de críos de 15 años con los recursos de gente de veintitantos. Y a muchas de las personas que conozco en Madrid les pasa exactamente igual. No es algo que le echen al agua en Granada.

Nunca imaginé que mi vida a los 29 se desarrollaría en un piso precioso en el centro de Madrid, con un gato precioso tratando de comerse el carro de la impresora y comportándose como Keito, el mayordomo del inspector Closeau, viviendo con Rapunzell, y trabajando una cantidad irrisoria de horas a cambio de más dinero del que ven muchos consultores echando 50 horas / semana en una oficina mugrienta. Seriamente, esta semana he echado más horas jugando al Hitman Contracts que trabajando. Echo más horas jugando a rol que trabajando. No sé cuánto durará esto, ni si durará. No sé si es posible vivir así mucho tiempo. Me gustaría pensar que sí.

Por otra parte, tengo la sensación de que lo mejor acaba de comenzar, ahora que para mucha gente acaba de terminar. Tengo más ilusión y más ganas de juerga de las que tenía hace tiempo, y tengo dinero para hacerlas reales. Tengo tiempo para escribir, para jugar, para viajar. Todos lo tenemos, y sólo hay un camino que es adelante y hacia arriba, según parece. Así que, aunque una parte de mí querría seguir así para siempre, hay otra muy fuerte que quiere que esto cambie, que acabe para que llegue la siguiente. Es como una canción frenética de Sisters of Mercy:

And the devil in black dress watches over
My guardian angel walks away
Life is short and love is always over in the morning
Black wind come carry me far away

With the fire from the fireworks up above
With a gun for a lover and a shot for the pain you

You run for cover in the temple of love
I shine like thunder cry like rain
And the temple grows old and strong
But the wind blows longer cold and long
And the temple of love will fall before
This black wind calls my name to you no more

Ojalá supiera cuál es la receta exacta, porque escribiría libros de autoayuda y me retiraría de trabajar. Qué coño, os retiraría a todos.

El Capitán Napalm decía que hay que reinventarse cada 10 años. Me pregunto si 10 años no es demasiado tiempo. Viendo lo que trae cada nuevo día, estoy loco por ver qué vendra a continuación.

Seguramente no será nada que hubiéramos podido imaginar.

El Emperador escucha: The White Room (Jesper Kyd), The Temple of Love (Sisters of Mercy).
El Emperador lee: Tormenta de Espadas (Canción de Hielo y Fuego 3).
El Emperador juega a: Hitman Contracts.
El Emperador ha visto: Billy Elliott (y parte la pana).

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