Eleder ha contestado en su blog a lo que yo opinaba sobre una entrada anterior en el suyo. Dado que no tiene un sistema de comentarios al uso, he preferido contestarle aquí. Eso sí, trataré de ser breve para que la Tita no me eche más broncas furibundas vía mail por las enormes discusiones que se generan aquí sobre ciertos temas. Va por tí, guapa 😉

Imperator es materialista. Cree firmemente que somos un mero producto del azar, que las grandes palabras (amor, fe, lealtad) son sólo productos de nuestras circunstancias psicofísicas. Y además, cree que sostener una creencia en algo trascendente es irracional (bueno, él emplea otros adjetivos algo más… explícitos). Lo entiendo. El materialismo es una actitud plenamente racional y lógica; en sí misma, es totalmente infalsable (no es ironía, de verdad. Creo en serio que lo es. Igual que lo es el solipsismo).

Últimamente parece que me meto a discutir de filosofía con gente que sabe más que yo 🙂

Sí, creo que somos producto del azar, y que éste mueve el universo. De hecho, me parece una idea consoladora. Creo que las grandes palabras son construcciones humanas, no leyes naturales. No se trata de que eso les quite valor, ojo. La creencia en algo trascendente es irracional por lo arbitraria: tan aceptable (y carente de prueba) es creer en Jesucristo Salvador del Mundo como en Odín, Manitú, Baba Yaga, o el Conejo de Pascua. Si ninguna es más creíble que otra, no veo porque creer en ninguna de ellas. Además, a mi razón le molesta las contradicciones internas que plagan todas.

Mis adjetivos descriptivos son producto de mi amor por la hipérbole y el colorido en el lenguaje 🙂

Discrepo sin embargo, de que el materialismo sea infalsable. Por su propia naturaleza, el materialismo se somete constantemente a falsación. Pero por alguna razón, las pruebas o hechos que lo falsarían se resisten a aparecer.


Partiendo de aquí, es normal que la comprensión mutua falle. Tenemos pilares distintos. Por eso Imperator dice cosas como que los sacerdotes son una “clase social no productiva”. Reconozco que catalogar a las clases sociales en función de su productividad no es algo que me vaya demasiado. Aunque entiendo que puede ser coherente con cierto materialismo, que discutirá también la productividad de clases sociales como los poetas o los músicos. Y bien mirado, reconozco que tampoco me va mucho hablar aún hoy en día en términos de “clases sociales”, pero bueno.

Pues por desgracia, en el universo no existen las cosas sin función, salvo como vestigios de épocas en las que sí la tuvieron. Y no, no discuto la productividad social de artistas, porque no creo que sean comparables con la clase sacerdotal. Por ejemplo, el arte no es un instrumento de control, la religión sí. El arte está sujeto a cuestión, la religión exige no ser cuestionada. El arte no sienta leyes y doctrinas sobre la moral. La religión sí. No creo que esa comparación que haces sea legítima.

Y, desgraciadamente, las clases sociales existen entre los humanos, de la misma manera que existen en toda especie de animales sociales.


Sí concuerdo, sin embargo, con otras cosas que dice. Que los niños mueren de hambre por nuestros lujos, por ejemplo. Muy cierto. Y que la FAO lleva diciéndolo mucho tiempo. Reconozco que mi frase a este respecto fue errónea e injusta, y pido disculpas por ella.

No tienes que disculparte, en tanto no considero que hayas creado tú la idea 🙂 A eso me refería como ejemplo de propaganda.


Por lo que no puedo disculparme es por no estar de acuerdo con que “A lo largo de la historia la Iglesia ha sido una enorme fuerza por la miseria, la degradación y el sufrimiento en el mundo”. Otros tampoco lo están, claro: me remito, por poner un ejemplo sobre el periodo paradigmático de la Edad Media, a LeGoff, famoso medievalista y no creyente, pero que en el artículo que traje hace unas semanas, reconoce cosas como que “Europa debe su cultura a la Iglesia” (y acto seguido, “¡Pero no es necesario ser un ferviente creyente para hablar bien de la Iglesia!”).

Sería estúpido negar que Europa debe su cultura al cristianismo en sus distintas formas. Yo me defino como culturalmente católico, porque he nacido en España, y soy consciente de dónde viene mi cultura. Pero como Russell establece, de forma bastante persuasiva, no se puede afirmar que la religión (fíjate que no me refiero sólo a la Iglesia Católica) haya aportado nada positivo al hombre, que no se hubiera logrado de no existir aquélla. Y en la Edad Media la Iglesia era la fuerza que sostenía el orden social de las tres clases, con tanta o más fuerza que la nobleza: la Iglesia legitimaba a los nobles, del mismo modo que el Islam legitimaba las ambiciones expansionistas de un montón de muertos de hambre de la Península Arábiga.


Imperator, después, entiende que cuando el evangelista menciona “mis pequeños”, está hablando de “niños de su pueblo”. Puede que aquí haya simplemente un problema de traducción. Otras versiones dicen “lo que hacéis al menor de mis hermanos”, “a uno de mis pequeños”, “a uno de estos hermanos míos más pequeños”…

En efecto, creo que todos los libros sagrados son enormes problemas de traducción, manipulación, o simple ignorancia. Por eso no doy crédito a ninguno. Los libros de los Profetas, sin ir más lejos, fueron escritos en promedio dos siglos después de los eventos profetizados. Así yo también soy profeta. El que la Iglesia persista en que esos libros (por citar sólo un ejemplo) están inspirados por Dios me muestra que esas instituciones no merecen el menor crédito intelectual.


Pero Imperator se pregunta qué es lo que creo, a raíz de mi frase sobre el hecho de que se nos anime a hacer el bien. Bueno, esto sí lo creo: prefiero hablar con alguien que me ofrezca buenos ejemplos, que no hacerlo con quien me anime a causar daño a otros. Y también otra cosa creo: que soy débil, y muchas veces actúo egoístamente, y que luego me arrepiento. Y que agradezco que alguien me lo recuerde.

De nuevo me quedan dudas en tu postura: ¿acaso una persona no creyente te animaría a causar daño a otros? Podría entenderse (imagino que no lo pretendes) que los ateos aconsejamos dar patadas en la boca a los niños y robarles los caramelos. Cuando un sacerdote te dice que tu tendencia sexual es pecado (y aquí sé que voy a lo fácil), ¿dónde ves tú el bien en eso? A mí me parece animar a hacer daño, a saco.

Segundo: el punto de vista judeo-cristiano-musulmán de que el hombre es inherentemente débil y pecador me parece, de todas luces, deleznable. No creo que seas débil. No creo que nadie sea inherentemente débil. Creo que los sacerdotes que dicen eso no buscan más que mantenerte en dependencia de ellos.


No creo que la moral precise directamente de una religión: el Espíritu es más grande que cualquier Iglesia, y el Diablo penetra en cualquier tipo de persona. Sí creo, no obstante, que ayuda tener una guía de moral más que fiarse a una moral autónoma (pero esto tendría mucha enjundia, y será mejor dejarlo para mejor ocasión).

La mayoría de teorías sobre el desarrollo moral de las personas concuerdan en que el avance moral consiste en ser capaz de establecer tus propias decisiones morales, sin depender de una fuente externa. No veo cómo el mantener un sentido moral infantil puede ser virtuoso en medida alguna. O sea, que si mañana Dios te dijera que lo suyo es masticar hígados de bebé, ¿a eso llegaríamos? Yo no considero que una persona que renuncia a su autonomía moral pueda ser verdaderamente moral.

Y mejor no hablamos de la parte de echar la culpa de tus acciones negativas a una fuerza mística externa. Sólo diré que menos mal que a los nazis no les funcionó en Nüremberg.


Por último, en lo referente a mi propia guía de moral, reconozco que en los sermones que he escuchado en mis últimas eucaristías, he escuchado varias veces este último año cómo nos animaban a, por ejemplo, acoger a los inmigrantes; y no recuerdo haber oído en un solo sermón que nos hablaran de con quién follar.

Acepto la corrección: de decirte con quién follar y cómo se suele encargar la Conferencia Episcopal, o bien órganos superiores, que son los que deciden que los gays no pueden salvarse, como Benedicto XVI ha decidido recientemente. Supongo que en los sermones se tratan temas desde otra óptica.


No sé cómo será el párroco de Imperator, claro; pero quizás a su Biblia le falten unas cuantas páginas, como la de las Bienaventuranzas, por un poner.

Hace mucho que no tengo párroco, gracias 🙂 Las Bienaventuranzas es algo que nos comentaron bastante cuando yo era enano, pero dado que el resto de la Biblia contradecía a las Bienaventurazas y entre sí constantemente, y que el propio Cristo actuaba de una manera o de otra según cómo se levantaba por la mañana, decidí que no iba a hacerle mucho caso al libro. Cuando me enteré de cómo se decidieron qué Evangelios eran canon y cuáles no, y qué libros eran “inspirados por Dios ” en el Antiguo Testamento y cuáles no, decidí que lo mismo me daba leer tebeos.


En resumen, y en lo que temo será una última decepción: sí, creo en la Iglesia. Y creo que la Iglesia es la mayor institución de la historia dedicada a hacer el Bien. Muchas veces desviada, otras debilitada, pero siempre intentándolo, arrepintiéndose y volviendo a la lucha, a la lucha por el Bien. Y quizás sea que no coincidamos en nuestro concepto del Bien. Aunque también es verdad que me cuesta entender cómo puede surgir un concepto del Bien desde el materialismo.

No es una decepción, porque mi meta (en contra de lo que Hetoo deduce) no es convencer a nadie. Al contrario que las religiones, yo no le digo a la gente lo que tiene que hacer. Yo expreso mi opinión sobre lo que se me ocurre, y decido de forma autónoma cómo he de vivir mi vida.

Y lo que dices de la Iglesia como fuerza del Bien es, a mi modo de ver, un bienintencionado intento de cerrar los ojos a la realidad de hoy y la realidad de la historia de la religión (no sólo el cristianismo). Por lo que tú describes, la Iglesia no es perfecta, pero trata de hacer las cosas bien. Claro, Eleder, como todo el mundo. No son mejores que otro. Y por tanto, ¿por qué han de tener más autoridad que otro para decir cómo han de gobernar sus vidas? No veo por qué hombres que no son mejores que yo, y que en varios aspectos eligen tener menos experiencia de la vida que yo, se arrogan la autoridad de decirme lo que puedo hacer y cómo, sin más razón que un conjunto de parafernalias míticas que se contradicen entre sí, y con los actos de estos hombres, de manera constante.

Respecto a tus dudas sobre el materialismo, son comprensibles. Rapun creó un concepto llamado la Venganza de los de Humanidades, y yo lo englobo dentro de ese fenómeno. Pensar que del materialismo no puede surgir una moralidad es la consecuencia lógica de creer que los seres humanos no podemos tomar decisiones morales por nosotros mismos. Lamento que os consideréis moralmente tullidos, pero lo cierto es que el ser o no materialista no te da ventaja ni desventaja moral alguna, fuera de que tu moral podrá estar libre de prejuicios basados en causas sobrenaturales.


Pero hablar siempre es bueno. Gracias por la oportunidad.

Gracias a tí por el esfuerzo de responder. Y sí, en contra de la opinión popular, hablar y discutir sobre estos temas es bueno, y a menudo lleva a algún sitio.

Vaya, la Tita se va a enfadar conmigo 😦

Imperator fuera.

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