El Arzobispo de Barcelona ha decidido alegrarme la mañana con las siguientes declaraciones aquí y aquí:

El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, pidió ayer que la asignación tributaria que la Iglesia recibe de los ciudadanos a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pase del actual 0,5 por ciento al 0,8, como ocurre en Italia, «o incluso al 1 por ciento», con el fin de enjugar el déficit que arrastra la institución. La modificación del porcentaje, que la Conferencia Episcopal Española ya estudia con el Ministerio de Economía, haría innecesario que la Iglesia recibiera el complemento de los presupuestos del Estado, según Martínez Sistach, y beneficiaría también a las organizaciones no gubernamentales a las que va a parar la ayuda de las personas que marcan en su declaración de renta la casilla destinada a fines sociales.

De este modo, la Iglesia recibirá más dinero de los ciudadanos, al margen de si nosotros queremos o no que este dinero les llegue. En un estado laico y aconfesional es todo un logro de la memocracia.

¿Y por qué tenemos que pagar nosotros el déficit de esta institución? Admito que la Iglesia tiene la experiencia más dilatada de la que tengo noticia en poner la mano y sangrar al contribuyente a cambio de nada, pero esto es ridículo. O sea, que los cochazos de los obispados hemos de pagarlos los contribuyentes porque con la tajada de impuestos que chupan no les llega. Vaya, vaya.

Esto en sí no es gran cosa, comparada con la segunda tanda de genialidades inspiradas por el bueno del arzobispo. Este tío es una bomba del humor. Veamos detenidamente su acertado discurso y su verbo fácil:

El arzobispo de Barcelona, monseñor Lluís Martínez Sistach señaló la relegación de la dimensión religiosa de la persona al ámbito privado como un factor que puede haber influido en los actos de violencia callejera de los últimos días en Francia.

O sea, que si las personas se guardan su religión para ellas, les da por salir a la calle a quemar coches. Supongo que si en vez de tener la religión como algo personal, tuviéramos más procesiones al año, el mundo sería un lugar idílico. Y mi polla es un botijo.

En una rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona el prelado se refirió a los altercados de París y otras ciudades francesas y declaró que la dimensión religiosa de la persona “sale de una manera u otra, a veces con violencia”.

En ese caso quizá habría que probar a extirpar esa dimensión religiosa. Claramente parece un peligro social, visto la manera que tiene de salirle a la gente. No sea que, por ejemplo, a uno de tus fieles le salga violentamente y te queme el coche, o el palacio arzobispal.

Pero claro, aquí tenemos otra posible lectura: ¿estás diciendo, arzobispillo capullo, que lo que le sucede a esta gente es que no le dejan estudiar religión? ¿Quizá insinúas, oh eximio tonto de las pelotas, que esta gente no protesta por las declaraciones del Ministro de Interior gabacho, que les llama gentuza? ¿O por su pobreza? ¿O sus nulas expectativas de desarrollo social? No, claro, seguro que no protestan por eso, seguro que sus protestas en realidad vienen porque Francia es un estado laico de verdad. ¡Malditos ateos y su política de enseñanza racional!

O quizá estás sugirirendo que el Islam es una religión de la violencia y que lo que aflora es la dimensión religiosa de esos molestos inmigrantes argelinos y tal. Y no es que no tengas razón (el Islam, igual que la Cristiandad, está plagado de tarados violentos y peligrosos), pero es que no creo que esa sea una descripción sociológica o psicológica acertada del fenómeno. Claro que, ahora que lo pienso, tú eres portavoz de una institución que ha combatido furiosamente tod muestra de avance intelectual en estos últimso 2000 años. Así que, ¿por qué habría que tomarse en serio lo que dices? A fin de cuentas, no es como si tuvieras ni sombra de puta idea de lo que hablas.

El arzobispo también destacó la necesidad de que se respete el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y reiteró que la LOE no avanza en este sentido.

Ay, arzobispillo capullín, cómo se nota que los curas hacéis voto de ignorancia e hipocresía. Lo que hace la LOE es precisamente eso: respeta el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus propias convicciones, incluyendo a aquellos que no son católicos. La religión es algo que debe estudiarse en la puta casa de cada uno, y desde luego yo no pago dinero al Estado para que a mi hijo le llenen la cabeza de mierda en las escuelas, hablándole de vuestras sandeces. Si tú crees que tu hijo debe ser católico, el Estado no tiene por qué pagar su adoctrinamiento e ingreso en la secta.

Monseñor Martínez Sistach también explicó que ha realizado “gestiones en órganos internos de la Conferencia Episcopal Española para que todos los programas de la COPE, en su contenido y en su forma, se adecúen al ideario de la cadena de radio”, y respeten a las personas y las instituciones.

Para que luego los de la COPE se atrevan a decir que hacen una radio independiente. Jie jie jie.

Ojo, no me parece mal que en una institución privada el órgano propietario haga y deshaga, censure, controle y disponga como quiera. Pero luego las soflamas de independencia y veracidad se quedan en algo como las Sagradas Escrituras: viento de culo.

En fin, no me queda más remedio que reafirmarme en lo que he dicho en otras ocasiones: habría que preparar reservas ecológicas para que los católicos no se extingan, pero estén controlados. Son una fuente inagotable de diversión.

Imperator fuera.

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