Bueno, el otro día dije que iba a publicar la opinión de Equécrates, estimado amigo mío y filósofo de profesión, sobre la discusión de misticismo. En ocasiones el lenguaje puede ser un tanto denso, y la exposición es larga, pero creo que vale la pena. El texto de Equécrates va en cursiva y negrita, mis propios comentarios a este en texto normal. Disfrutadlo, el tipo merece mucho la pena.

Dejo claro tres cosas: la primera, no soy un defensor del “misticismo”, la segunda, tampoco soy un cientista, y la tercera, me dedico a la filosofía.

Dicho esto, ninguna de las dos versiones de la cuestión me parece satisfactoria. Para empezar, ¡El conocimiento es un hecho problemático! Ni siquiera hemos sido capaces aún de dilucidar la auténtica raíz del conocimiento, si acaso es intelectual respecto a la intuición originaria del mismo, o empírica.

Kant dedicó toda su vida intelectual a la cuestión, intentando delimitar los orígenes, validez y alcance del conocer como facultad propiamente humana, y su respuesta (el fundamento de la síntesis a priori) es utilizada hoy por la ciencia moderna, desde Newton, que definió formalmente el método hipotético deductivo, aceptando de manera encubierta que la raíz del conocimiento científico no, y repito, no es empírica, sino hipotética, o lo que es lo mismo, que muestra una naturaleza a priori…

Supongo que lo que quieres decir aquí es que la ciencia acepta que el conocimiento tiene como base la hipótesis, la idea, y no un hecho empírico. Con lo cual, si entiendo lo que dices, el conocimiento nace del observador, y se encuentra con la realidad, en vez de ser un proceso inverso: una asimilación de información externa. Puedo estar muy de acuerdo con la mayor parte de esto, pero se me ocurren algunas excepciones.

¿Qué sucede entonces? Todos y cada uno de los grandes adalides de la ciencia, desde Einstein a Planck, pasando por Heisenberg o Galileo, han aceptado tal supuesto. ¡Lo repetiré por última vez! ¡LA CIENCIA NO ES INDUCTIVA, NO FUNCIONA POR ENSAYO Y ERROR, SINO POR MEDIO DE HIPÓTESIS QUE ANTICIPAN LA EXPERIENCIA!

Pero las hipótesis se ponen a prueba a continuación, de lo contrario son científicamente irrelevantes. Yo no me refiero en mi exposición (al menos no es mi objetivo) a la fuente del conocimiento, sino a las diferencias entre la ciencia y el misticismo que hacen de ambas posturas muy difíciles de conciliar.

Por cierto, eso de que el conocimiento humano y especialmente el científico es acumulativo es una de las mayores falacias de la galaxia, y nadie que sea intelectualmente serio lo cree al menos desde finales de los años 40, cuando la “Estructura de las revoluciones científicas” del profesor Kuhn (que afirmaba e intentaba demostrar que la ciencia se concreta en paradigmas inconmensurables entre sí, que marcan líneas de investigación y desaparecen en una especie de selección natural de paradigmas), desplazó a la “concepción heredada”, o visión de la teoría científica propia del positivismo lógico (que concebía la teoría como un cálculo axiomático en el que los enunciados establecían interrelaciones de deducibilidad y eran interpretados empíricamente), que pareces compartir, Imperator.

Entonces te he dado una impresión errónea. El conocimiento científico no es en mi opinión exclusivamente acumulativo (aunque si es cierto que el cuerpo de conocimiento aumenta, con lo que sí podemos admitir una acumulación); el conocimiento científico principalmente se reforma y actualiza, cambiando su contenido a medida que surgen nuevas hipótesis y nuevos datos que obligan a revisar o descartar los modelos y paradigmas vigentes. La idea de la selección natural de paradigmas es una que yo suscribo de pe a pa (de hecho, suscribo la idea de la selección natural para casi todo). En cambio, el misticismo no muestra esa flexibilidad.

Por otro lado, admito que mis puntos de vista están impregnados de un fuerte positivismo lógico. No estoy seguro de hasta qué punto ese modelo es un problema desde un punto de vista de la filosofía de la ciencia.

Respecto a los límites del conocimiento, la ciencia sí los tiene en cuenta, y mucho. De hecho, todos y cada uno de los grandes (pongo a Darwin como ejemplo, por ser quizás el caso más célebre) han intentado eliminar (estas son palabras del propio Darwin en El origen del hombre) la “arrogancia cósmica de la especie humana, que todo pretende conocer”. La mayor partede la ciencia ha sido dedicada, precisamente, a intentar deslegitimar las pretensiones de conocimiento absoluto del intelecto humano, que se introdujeron en la vida intelectual europea por obra y gracia de, ¡Sorpresa!, la teología natural de raíz judeo-cristiana. Vigila lo que lees, mi Imperator, no sea que un día te sorprendas con un texto de Tomás de Aquino en tu mesilla, el cual, por cierto, tenía una visión del conocimiento similar a la que tú ofreces aquí (sonrisa maliciosa)…

La afirmación que yo hago no es “La capacidad humana para conocer es ilimitada”. La afirmación que hago es “No veo motivo para decidir arbitrariamente que el conocimiento humano ha de tener un límite. La experiencia no sugiere que tenga por qué haber un límite.” Creo que hay una diferencia sustancial.

De hecho, señalas muy bien otra diferencia fundamental entre ciencia y misticismo: la ciencia no vende motos. La ciencia sabe lo que sabe, y tiene respuestas para lo que tiene. El misticismo se ha arrogado la capacidad de contestar cualquier pregunta, deshechando aquellas para las que no podía inventar una respuesta con un “Eso no está hecho para que el hombre lo conozca / haga / lo que sea.” Como dijo Richard Dawkins, “La ciencia se apoya en datos y consigue resultados. La religión no hace ninguna de estas cosas.”

Y aunque leí (hace mucho) a Tomás de Aquino, prefiero a Bertrand Russell. Y la culpa la tienes tú 🙂

Respecto a la versión del misticismo que ofrece Eärendil, he de afirmar que no es tal, simplemente no se corresponde con lo que se ha entendido por “místico” en la tradición filosófica y teológica europea, sino que se asimila más bien a una suerte de animismo cargado de teleología.

Estoy de acuerdo contigo. Por cierto, para el que no lo sepa, teleología significa “Creencia en que la marcha del universo es como un orden de fines que las cosas tienden a realizar, y no una sucesión de causas y efectos: la teleología se opone al mecanicismo” Por tanto, la concepción de misticismo que parece manejar Eär sería más una suerte de pensamiento mágico, en el que se añade una finalidad trascendente. Y lo digo sin el menor ánimo despreciativo hacia Eär.