Reanudando mi diatriba sobre el tema del misticismo y eso, hay una idea muy extendida entre los psotulantes de las ventajas del mismo, que creo que es bastante incomprensible, y errónea en extremo. Eärendil la expresó así:

El misticismo siempre ha dado explicaciones, habitualmente llenas de sentido y de hermosura, a hechos inexplicables para las personas del momento. Algunas de ellas llegan incluso hasta nuestros días, días en los que por fortuna aún tenemos hechos inexplicables.

A la primera sentencia ya contesté hace dos entradas, y no seguiré. Pero sirve para poner en contexto la 2ª, que es a la que me refiero.

Siempre me parece sorprendente la liberalidad con la que se hacen afirmaciones que glorifican la ignorancia. Muchos defensores de la belleza y poesía del misticismo frente a las “áridas y frías” explicaciones de la ciencia se congratulan de que haya aún muchas cosas que la ciencia no ha logrado explicar, y además hacen hipótesis descabaladas sobre que nunca podremos saberlo todo, porque el intelecto humano tiene – según ellos – alguna clase de limitación arbitraria en cuanto a la cantidad de conocimiento que podemos asimilar como especie.

Encuentro que esas afirmaciones son erróneas, por muchas razones. En primer lugar ¿qué virtud se puede encontrar en no saber algo? Esas personas parecen afirmar que es bueno que haya preguntas sin responder como, por ejemplo, cuál es la cura para las enfermedades incurables. O cómo producir energías renovables y limpias que sean baratas. O millones de cosas más que no sabemos y podrían salvar vidas, y que si atendemos a ese razonamiento, debemos estar contentos de no saber.

Si seguimos esa afirmación, podemos acabar oyendo cosas cómo “Es hermoso que aún no conozcamos a fondo el funcionamiento celular. ¿Qué quedaría de misterio en el mundo si lo supiéramos todo sobre ellas?”

A lo que yo podría contestar: ¿El hecho de que millones de personas mueran de SIDA no disminuye la poesía de dar una explicación mística a esas cosas, tío?

No, no parece que la ignorancia sea una buena cosa, después de todo. Pero los defensores del misticismo no parecen darse cuenta.

Lo cual nos lleva a otra cuestión. Las explicaciones de la ciencia son, a decir de estas personas, menos poéticas que otras. Creo firmemente que eso se debe a falta de conocimiento, más que a una cualidad de la explicación. En la facultad de Psicología conocí muchos tipos de gente, que enfocaban la carrera y la ciencia de la psicología de muchas formas. Sin embargo, todos estábamos de acuerdo en una cosa: cuanto más sabíamos del funcionamiento del cerebro, más ramplón, burdo y tonto nos parecía hablar del alma y cosas así. El funcionamiento real del cerebro es mil veces más bonito y poético de lo que puede ser ninguna otra explicación; complejo, milagroso, estremecedor. Meter una explicación mística es como echar un brochazo en un Velázquez.

Y aún queda por ver el por qué estas personas han decidido que el conocimiento humano ha de tener un límite. ¿Por qué habéis decidido que nunca seremos capaces de conocerlo todo? ¿En qué se funda esa hipótesis? La única evidencia que tenemos (la historia) nos muestra inequívocamente que el ser humano aumenta continuamente su conocimiento sobre el mundo. Si hace 100 años le decimos a un científico las cosas que ahora damos por sentado, se habría reído de nosotros. Si hablamos con un sabio de hace 500, nos habría tomado por locos o poseídos. Los defensores del misticismo parecen, simplemente, gente que opta por el camino de menos esfuerzo. Miran la realidad, se dan cuenta de que no saben cómo funcionan muchas cosas, y deciden que lo que sucede es que el hombre no puede o no debería saberlo todo. Bueno, yo digo que habléis por vosotros, no por la especie.

A fin de cuentas, las personas que dicen alegremente que afortunadamente hay cosas sin responder en el mundo, son las mismas que seguro que se alegran un huevo de que sí hayamos respondido a cómo curar enfermedades, tener coches, ordenadores, y mil cosas más que usan alegremente. Encuentro que esas posturas acaban por ser una pose, en tanto en cuanto esas personas bien que se alegran de que sepamos cómo diagnosticar una apendicitis, o curar un tumor.

Hace poco tuve una infección intestinal. Gracias a que hay muchas cosas para las que tenemos respuesta, sigo vivo. y puedo ver, a pesar de mi miopía. Y gracias a que muchas generaciones de científicos no se conformaron con que hubiera cosas sin responder, yo podré operar mi vista y curar mi miopía. El misticismo no ha hecho, que yo sepa, una mierda para solucionar nada, ni para mejorar la calidad de vida de nadie.

Aceptadlo: la ignorancia no es buena nunca, en ninguna forma o situación. La ciencia no es menos poética, ni hermosa que ninguna otra explicación, y a menudo lo es más. Y los humanos no hemos alcanzado aún el límite, y si atendemos a la experiencia, no es previsible que lo alcancemos.

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