Todas las malas películas tienen una secuela que es aún peor. Gracias a ese principio empírico nace esta entrada, secuela de la anterior.El último fin de semana estuve en Granada, porque ya no podía más con el mono y la necesidad de alejarme un poco de mudanzas e historias similares. He hablado mucho con amigos y conocidos sobre muchos temas, y el tema de las relaciones de pareja ha salido bastante. Y a medida que hablábamos sobre otra gente, o yo contemplaba a algunas parejas más empezaba a pensar que quizá soy gilipollas y hago las cosas al revés.

(NOTA: Ahora recuerdo que Rapun a veces se ha planteado dudas similares hablando conmigo, aunque ella no se sentía gilipollas).

La gente establece relaciones de pareja, y además es muy importante el establecerlas. La gente se siente muy mal cuando está soltera por un tiempo, y en general el tener pareja se considera una necesidad universal, acorde con lo de multiplicarse y tener enanos y eso. Hasta ahí bien.

Sin embargo, en torno a la relación se establecen ideas y comportamientos que yo suelo pensar que son absurdos y disfuncionales, pero que son hecho aceptados y parecen ser "la forma de hacer las cosas." La gente convierte su relación en un tormento a cargar, y lo que yo entiendo es la idea fundamental no aparece por ningún lado, si es que alguien la tiene en cuenta:

Debería ser divertido todo el tiempo, o la mayor parte de él.

La gente convierte las relaciones en una cuestión de control y dependencia, y establece relaciones de poder totalmente insanas. Supongamos que a mí me gusta mucho el cine de terror o fantástico, y que a mi chica no le entusiasma. ¿Por qué has de establecer una negociación absurda sobre si hoy toca ver algo que te guste a tí, o algo que me guste a mí? Si no quieres ver una peli de terror o fantástica con tu pareja, no vayas, imbécil. Con tu pareja sólo deberías hacer cosas divertidas. Si él quiere ver pelis de terror, o si ella quiere ver comedias románticas, y tú no quieres, deja que lo haga. Ya os veréis a la salida del cine, y haréis algo que os guste a los dos. No deberías asociar estar con tu pareja con una tortura de dos horas. Nadie te pide que tener pareja implique hacer sacrificios. Tiene que ser divertido.

Y esa es otra: queremos moldear a nuestra pareja, en vez de compartir con ella. Si ves que a tu pareja le entusiasma mucho algo, ¿por qué tomas el que te proponga hacer eso como una imposición? ¿No ves que lo que quiere es compartir algo importante contigo? ¿Por qué tienes que establecer una negociación en torno a ello, para que mañana se haga algo que te gusta a ti?

Cuando tienes una pareja nunca deberías pensar que has de estar todo el tiempo con ella. La gente convierte el tener pareja en una cárcel que te aísla de los demás. De nuevo, se convierte en "Si tú aguantas a mis amigos, yo haré lo mismo con los tuyos." A menudo se entiende que tener pareja obliga a pasar el 100% de tu tiempo disponible con ella. Renuncias a pasar tiempo con tus amigos, porque tu pareja debe serlo todo para tí, y eso es obviamente falso. Nadie puede serlo todo para tí. Reserva tiempo para ti, y procura pasar tiempo con tu pareja cuando eso sea lo que quieres. No te sacrifiques, imbécil. Si lo que de verdad quieres es pasar tiempo con tus colegas, no tengas pareja.

Al final, para muchas personas su pareja acaba siendo una fuente de resentimiento: "Con todo lo que he sacrificado por ti", "Siempre cediendo por ti", "Siempre hacemos lo que a ti te gusta y nunca lo que yo quiero".

Y luego están los que tienen pareja, no porque quieren a la persona con la que están, sino porque creen que estar soltero es algo terrible. Que hay que tener pareja o tu vida es un fracaso. Esta clase de torturas pueden durar mucho tiempo. Conozco una de estas que lleva años.

A unos amigos míos les han recomendado este fin de semana que lo dejen. Tal y como lo veo, acabarán por casarse. Qué triste.

Para mí, tener pareja es una cuestión de compartir cosas, y de hacer sólo las cosas que queremos hacer. Yo nunca estoy con Rapunzell si no es con ella con quien más me apetece estar. Si lo que más quiero es ir a Granada, y Rapun no puede o no le apetece ir, así sea. No pienso quedarme en Madrid maldiciéndola por "obligarme" a estar aquí. Cuando algo me entusiasma le propongo a Rapun compartirlo, pero si no le interesara, no pasa nada. No tenemos por qué compartirlo todo.

Fundamentalmente, creo que Rapun y yo tratamos de que sea divertido todo el rato. No una parte del tiempo. Tiene que ser divertido todos los días. No me valen los sacrificios idiotas, yo no tengo por qué sacrificar nada. Ante todo tenemos que ser amigos. Si el ser pareja no es divertido, que le den por culo. El mundo está lleno de gente con la que puedes salir. No existe tu media naranja, ni la persona perfecta: existen cientos de miles, ahí fuera, a tu alcance.

Por eso, cuando veo las diferencias entre mi punto de vista y el de miles de personas, incluyendo gente a la que en general respeto y considero inteligentes, me pregunto si no será que soy gilipollas y no me he enterado de qué va esto.

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