Amo a Rapun. Eso es una noticia pasada, claro, pero nunca dejo de preguntarme los porqués, y nunca dejo de encontrar nuevas respuestas. Uno de esos porqués es la diferencia entre nuestras formas de ver el mundo.
Yo tengo una visión del mundo profundamente cínica y bastarda. Muchos de mis escritores favoritos, por ejemplo, son

  1. Unos bastardos cínicos.
  2. Románticos en el sentido bien entendido de la palabra.
  3. Brutales.

Rapun tiene una visión y una forma de interpretar las cosas que es, en primer lugar, profundamente divertida. Ante un mismo acontecimiento, es muy probable que yo haga una interpretación de película de terror, y que por contra, Rapun destruya totalmente la oscuridad de ese hecho. Veamos un ejemplo.En la mítica película Conan el Bárbaro se da este diálogo (uno de mis favoritos):

  • Conan, ¿qué es lo mejor de la vida?
  • Aplastar enemigos, verlos destrozados, y escuchar el lamento de sus mujeres.
  • ¡Bien! Eso sí es lo mejor de la vida.

Rapun propone esta versión:

  • Conan, ¿qué es lo mejor de la vida?
  • ¡Ser el pichurri de mi cuchi cuchi!
  • ¡Conan, no eres más lindo porque no se puede!¡Ven a mis rodillitas!

Y así con todo. Es difícil ser oscuro y siniestro cuando se la tiene cerca. Por eso la quiero. Para hacer el húngaro y el salvaje vestido de cuero y metal ya estoy yo. O el Capi como sustituto de vacaciones, que aunque creo que ha equivocado el modelo (Rob Halford en vez de Conan el Bárbaro), le pone mucho empeño.Al tema que iba yo. Siguiendo la tradición de tantos y tantos Imperios pasados (hay tradiciones, como echar cristianos a los leones, que no veo por qué han de pasar de moda), creo que deberíamos instalar en el nuevo Palacio Imperial un altar dedicado a la religión tutelar del Imperio (de la que, por supuesto, Rapun y yo seríamos figuras principales). En un principio yo opinaba que el altar debería ser algo como así:

Esto es un Dios con dos cojones, y no ese mierda seca de Cristo

Pero sin embargo, he encontrado un icono que aúna a la perfección la pasión de Rapun por los conejitos y los banjos, con mi idea de que cualquier adorador de Cristo que entre en casa debería ver el altar y salir zumbando. De modo que, aprovechando que Rapun es la Diosa Tutelar Imperial de los Conejos y el Banjo, os presento al ídolo ante el que haremos sacrificios:

Barbián, el Conejito del Banjo Infernal

Postraos, ciudadanos del Imperio, y rendid pleitesía a vuestro nuevo Dios……. ¡¡BARBIÁN!Cuando menos, tendréis que admitir que el hijo de puta es inquietante. Ahora sólo nos queda pensar en el altar.

The Imperator has left the building

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