Ya me gustaría a mí que la Muerte fuera así.A veces me da por pensar en la muerte. Como cualquiera, me da por pensar más en ella cuando alguien conocido muere, o está en riesgo de hacerlo. No, no pienso en la muerte cuando oigo noticias acerca de atentados, tsunamis, o cosas así. No voy a fingir que me importa realmente la gente a la que no conozco, más allá de un sentimiento vago de solidaridad.

Por más que haya una decidida corriente de estupidez romanticona y pseudomística empepinada en decirnos una vez tras otra que "tiene que haber algo más", y que "esto no puede ser todo lo que hay", lo cierto es que la experiencia humana apunta cada vez más a que el universo y la existencia están compuestos de bloques absolutos, poco relativos y nada sujetos a opinión (en nuestro nivel de percepción, ojo, no estoy hablando a nivel cuántico, subatómico, ni nada de eso). Las dudas acerca del significado de los fenómenos vienen exclusivamente motivados por nuestro desconocimiento actual de las leyes que gobiernan un suceso determinado, no porque el suceso albergue ambigüedad. La realidad se comporta (de nuevo, en nuestro nivel de percepción) de acuerdo con leyes constantes y bien definidas.

Y uno de los bloques mejor y peor conocidos y que hay es la Muerte.

Uno no puede escapar, ni negarla, ni discutirla ni esconderse. A pesar de que mucha gente afirma creer en que hay una vida tras ella, y te cuentan toda clase de milongas imbéciles sobre cómo es, lo cierto es que ninguno muestra prisa o interés por conocerla, salvo los más retrasados, fanatizados, y despreciables deshechos genéticos humanos que uno puede meter en una religión (el Islam le ha arrebatado la plusmarca al Cristianismo en cuanto a autoexterminio darwinista de tarados e imbéciles, a pesar de que sus métodos no sean tan finos como los cristianos). Sabemos perfectamente cómo pasa pero no sabemos por qué pasa, especialmente en el caso del envejecimiento.¿Qué hacemos con esto, entonces? ¿Qué hacemos ante la perspectiva de nuestra propia e inevitable muerte, o la de la gente a la que amamos?

Es fácil dar cualquier respuesta llena de topicazos. Dejaré eso para gente más cualificada que yo, que Internet está llena de ellos. Sólo tengo una respuesta, que no es muy sofisticada ni poética, pero a mí me vale cada día más: aliarnos con la muerte y sacarle partido.

La Muerte es una de las cosas más liberadoras que existen. No debe asustarnos. La certeza de que esta vida es todo lo que tenemos, y que puede acabar en cualquier momento, nos debe dar una buena respuesta a esto: ¿por qué no deberíamos hacer lo que de verdad deseamos hacer, si sólo vamos a estar un breve espacio de tiempo aquí? Nadie nos va a recompensar por privarnos de algo, por no hacer algo. Nadie nos agradecerá el haber hecho algo que en realidad no queríamos hacer. ¿Qué razón tenemos para no vivr la vida exactamente como queramos?

La certeza de que vamos a morir en un momento que no podemos prever, nos libera de la necesidad de buscar otra meta que no sea la de hacer de nuestra vida lo que queramos de ella. Puesto que esto es todo lo que hay, no hay ninguna razón para tener miedo o dejar de hacer algo. ¿Quieres saltar en parapente? Hazlo. No debes morirte sin hacerlo. ¿Te gusta esa persona y quieres intentarlo con ella? Adelante, ¿qué es lo peor que te va a pasar?

Claro, Imperator, qué fácil es hablar de llevar tu vida adelante y con dos cojones. Pero ¿qué pasa con la muerte de los que quieres? ¿Cómo le sacas partido a eso?

Los que te rodean van a morir. Mis padres morirán. Rapun morirá un día. Mis amigos morirán. Puede que tenga que enterrar a mis hijos. Sabiendo eso, ¿qué buena razón hay para pasar menos tiempo con ellos, o para desperdiciarlo con gente que no quiero o que no me importa? La muerte de los que queremos nos sirve de recordatorio de que no debemos perder ocasiones de estar con ellos, de decirles que les queremos, de reirnos con ellos, de estar con ellos. Porque un día se irán, y no volverán, y no habrá un después en el que nos reunamos con ellos.

No es un asco. Es una liberación de las tonterías con las que una vez tras otra tratan de que nos empantanemos. No necesitas un puto coche. No necesitas dinero, ni posición social, ni el respeto de los hijos de puta que dictan qué está bien y qué no. No has de complacer a ningún Dios, ni a la sociedad, ni a nadie, porque nada de eso importará cuando mueras. Vive para ti, y para la gente con la que elijas compartir ese tiempo.

Puesto que no habrá nada después de vosotros, aseguraos de disfrutarlo mientras dure.

EDIT: Como a menudo las ideas son cosas que nos reformulamos, hace tiempo escribí sobre este tema aquí. Lo que escribí me gusta, así que lo vuelvo a citar:

No voy a juzgar – no soy quién – si el suicidio es una cobardía o un acto de valor extremo. No creo que ante la muerte esa distinción sea relevante, igual que todas las muertes me parecen igual de buenas o malas: el resultado final no cambia. Pero sé con certeza que echaré de menos a esta amiga.

Me falta la cualidad – esperanza, ingenuidad, delirio – de creer que después de la muerte hay algo. No lo creo, y la certeza de la nada no me asusta. Sé que un día desapareceré, y todo lo que hice y lo que amé nunca habrá existido. Y me parece bien. No me molesta que al cosmos no le importe si vengo o si voy, y que no quede nada de mí. Pero sí es cierto que me alegro y me honro de los momentos que compartí con ella, de su risa y de su alegría cuando estuve con ella. Mientras viva, llevaré eso conmigo y no desaparecerá. Pero un día el Emperador se irá, y mi luz se apagará para no existir nunca más, y todo lo que llevo conmigo, todo el cielo que tengo bajo los párpados se extinguirá con mi llama. Y después la noche sin estrellas y la oscuridad. Y después el olvido.

Todos esos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia.

Creo que somos chispazos de luz muy breve en una oscuridad infinita, tan enorme que no podemos abarcarla en nuestra mente y para la que no somos y no importamos. No hay ningún Dios benevolente y absurdo que nos vea brillar durante un instante antes de apagarnos y al que le importe lo que ha visto. Pero creo que estas chispas pueden encontrarse con otras, unirse, crecer, y crear un fogonazo de luz tan intenso que desborde el Vacío, hasta que por un momento no haya oscuridad y todo sea luz. Las personas a las que amo me hacen pensar y creer eso, y he visto muchas de esas; soy más viejo de lo que parece, en algunas cosas. Y sólo por esa certeza arderé como un millón de estrellas mientras me quede aliento, así me consuma mucho antes.

The Imperator has left the building

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