++++ En Zimbabwe Consulting el verano tiene un efecto que no conocí el verano pasado al haberme incorporado en noviembre. Nadie trabaja en absoluto: Bongo y Mongo (adivinad cuál de los dos motes corresponde al más tonto) no han dado señales de vida, ni siquiera para preguntar chorradas por teléfono. Tamara (mujer de Mongo y responsable de administración) lleva desde las 10:30 de cháchara con mi compañera, por lo que ninguna de las dos da ni chapa (son las 12:13 ahora mismo). De hecho, cuando suena el teléfono (3 veces en todo el día) Tamara berrea: "¿Lo puedes coger, Imperator?", y tan ancha que se queda. A ver si hay suerte y los del curso deciden no venir tampoco.EDIT 12:14: Mongo acaba de llamar. Con lo bien que iba el día.
EDIT 12:22: Bongo ha entrado por la puerta. Deben compartir neuronas.

++++ Con el tiempo me he dado cuenta de algo que Neil Gaiman repite periódicamente. Los blogs son buenos para captar ciertas emociones, pero otras no tanto. Es mucho más fácil captar la tristeza que el gozo, que a menudo pierde lustre cuando escribimos sobre él. Gaiman dice que es como clavar una mariposa a un corcho para exponerla en vitrina, y preguntarse por qué no parece tan bonita como cuando revoloteaba al sol.
Parece más sencillo transmitir pena que gozo cuando escribimos en los blogs. Es una tendencia que trato de cambiar.

++++ El jueves Rapun me invitó a comida japonesa. El viernes fuimos al cine. Fuy con muy poca fe. Me equivoqué.


Sólo existe un héroe. Todo lo demás es basura.

Me ha gustado todo. No hay nada estúpido. No hay nada fuera de sitio. No sobra ningún actor. Michael Caine se sale. Rutger Hauer se sale. Morgan Freeman se sale. El Espantapájaros se sale. Liam Neeson se sale. Gary Oldman se sale. Christian Bale está cojonudo. La pava de Katie Holmes cumple de sobra. Me gusta la ciudad. Me gustan los pocos efectos especiales que usan. Me gusta hasta como plantan descaradamente la secuela y al próximo villano.

Hay dos momentos en la peli (tranquilos, no destripo nada) en los que ésta me ganó: el primero cuando Alfred (Michael Caine) le pregunta a Bruce Wayne (Bale): "¿Por qué murciélagos?". Wayne contesta: "Porque me dan miedo. Los criminales compartirán mi miedo".

Podía haber dicho cualquier chorrada. Era una oportunidad estupenda para meter la pata, y no la usa.

El otro momento es cuando la chica dispara a Batman con un táser, al verle encaramado a una escalera observándola. El táser golpea a Batman en el pecho, las agujas se clavan y lanzan destellos azulados. Batman no se inmuta (las agujas no han traspasado la armadura, claro). No habla. Sólo la mira. Y ella se mea. En ese momento me di cuenta de que habían conseguido captar al personaje. Batman no tiene superpoderes, pero eso da igual. Ellos no lo saben, y el Murciélago es el tipo que aparentemente es un fantasma, algo indestructible, oscuro, aterrador, inhumano. Es muy fácil vestir a un payaso de Batman y ponerle a hacer kung fu. Pero eso no es Batman. Algo que empezó siendo una queja (las peleas no son claras, y apenas se distingue nada) ha acabado siendo una virtud. Tú no ves a Batman pelear. De repente hay un borrón negro, y tu compinche está en el suelo escupiendo dientes. O peor aún, ya no está por ningún sitio.

En resumen, que os la recomiendo.

The Imperator has left the building

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