Creo que antes de meterse a ver si Hawkins es agnóstico o cree en la Liebre de Marzo, sería buena cosa saber qué entiende ese señor por "Dios". Me extrañaría que coincidiera con el estereotipo circulante.Ah, que eso ya lo había dicho antes… XD

– Rapunzell, en los comentarios a mi post "Mission Statement", en el contexto de un flame con más ramas que la cornamenta de un ciervo.

++++ Mi novia es una mujer sabia.

En los últimos días, en este y otros blogs (pero principalmente en este) se ha producido un intercambio de opiniones que a veces ha sido una discusión y a veces un flame. Mi postura en esta ocasión ha sido la habitual: ambivalente. Entiendo que siendo coherente no se puede tratar todas las argumentaciones de la misma manera, por lo que en algunos casos he tratado de ponerme la toga filosófica para debatir en el ágora, y en otros me he puesto el traje de amianto y el lanzallamas, lanzando carcajadas dementes. Lo usual, por sorprendente que haya parecido a algunos de mis interlocutores.

Como todo debate y todo flame, ha sido educativo, en particular porque tener a Rapun a tu lado hace que su sabiduría y capacidad de introspección gotee de sus frutales labios a tu oído, a menudo acompañada de abundante almíbar. Y eso me ha hecho aprender más aún de lo que yo habría aprendido por mí mismo y adquirir más experiencia, lo cual algún día me hará alcanzar un nivel mayor y seré capaz de matar más cosas y de resistir la caída desde un edificio de 10 pisos sin más que un rasguño, o masticar balas de cañón. Esto es una hipótesis a considerar porque lo dice Dungeons & Dragons y no podemos demostrar que no sea cierto, por lo que en buena lógica no podemos descartar científicamente esa opción. 😛

++++ He aprendido cosas sobre la dialéctica. También sobre otras cosas, pero nos centraremos en la dialéctica y el debate.

La lógica y la razón tienen mala prensa estos días. En general, se entiende de manera más o menos implícita que se puede ser "demasiado" lógico, y que de alguna forma eso te convierte en una persona fría y sin sentimientos, ergo mala. Por tanto, hay que tener "creencias" en vez de conocimiento, y dejarse llevar por las emociones de vez en cuando, basándonos en la falacia de que las emociones son independientes del pensamiento y además no se pueden controlar. Lo cual es una puta mentira, demostrada su falsedad tiempo ha, pero ya hemos visto que la lógica es mala y debe ser evitada. No vamos a permitir que algo tan absurdo como los hechos se interpongan entre mi culo (generador de argumentos sustituto del cerebro) y mi boca cuando voy a decir una chorrada.

Añadamos a ese cóctel el hecho de que no todos los temas tienen la misma consideración intelectual ni el mismo tratamiento. Hay temas que tienen una patente de corso para no ser lógico, y en la que es de peor tono aún usar un razonamiento coherente y fundamentado (Rapunzell dixit, y bien dixit). Religión y política son los dos ejemplos más evidentes, seguidos por la ciencia a no mucha distancia. Porque la ciencia es algo que podemos cuestionar siempre, tengamos idea de lo que hablamos o no, e independientemente también de que para todo lo demás confiemos en la ciencia a ciegas y sin cuestionarla. Nadie cuestiona al doctor cuando dice "Haz esto o deja de hacer lo otro", pero se cuestiona al psicólogo, al biólogo evolucionista o al físico cosmólogo. La coherencia es una cualidad a evitar en la dialéctica diaria, y no estamos obligados a tratar todos los temas con igual seriedad intelectual. Bueno, al menos esa es la postura mayoritaria.

Otro punto importante y creo que final, es que la gente no le da a la escritura la importancia que tiene, y se pone a leer en diagonal cuando el debate es por Internet. Cuando yo escribo sobre un tema de cierta relevancia intelectual (no sobre el calor que hace, o el asco que siento por Bisbal, donde tiendo a ser más hiperbólico con fines humorísticos), escribo exactamente lo que quiero decir. Y me gusta que esté escrito, porque queda constancia de lo que se ha dicho en un medio no tan alterable, ayuda a la memoria a la hora de recapitular argumentaciones, y da orden al discurso.

Sin embargo, la mayoría de interlocutores escriben como hablan: hacen traducciones libres de lo que el otros escribe, responden a argumentos de su interlocutor que luego resultan no haber sido escritos, y además se aferran a la idea delirante #3b, que ahora paso a ejemplificar. En un comentario, mi estimado Eärendil pregunta si de verdad creemos que este foro (los blogs) es el adecuado para una discusión de ese calibre. Y encuentro que es una idea que tiene un cierto apoyo. O sea, que es mejor discutir estos temas en un medio en el que no es necesario (y además tienes menos tiempo para) reflexionar lo que uno comunica (al contrario que al escribir), y donde hay que confiar las argumentaciones a la memoria de cada uno ("Tú has dicho que…", "¡No, no he dicho eso!"). Con el aliciente de que generalmente estas conversaciones se deben tener, según parece, bebiendo unas cañitas, lo cual es sabido que ayuda a la organización argumental coherente y a recordar las cosas, aparte de discutirlas con ánimo sereno. Estoy seguro de que los socráticos discutían así.

Sinceramente, no sé a quién cojones se le pudo ocurrir esa idea tan absurda en un primer lugar (ya es un lugar común, y su autor ancestral quedará en el anonimato me temo), pero merece un monumento de las dimensiones de Stonehenge, y un lugar para su tumba donde los que apreciamos la discusión razonada podamos ir a mearnos y escribirle dedicatorias sobre lo gilipollas que debió ser en vida. Ole tus huevos, Séneca.

Pero esas son las reglas del enfrentamiento para la mayoría de personas que conozco.

++++ De modo que, si recapitulamos, tenemos estos tres factores: lógica y razón mal vistas, temas con patente de corso para la estupidez, y tratar un determinado foro como si fuera otra cosa. Vaya, vaya.

El resultado final viene a ser el siguiente: cuando se tratan estos temas, independientemente de lo bien que comience por ambas partes, los defensores de uno de los bandos (generalmente es el mismo siempre, pero reconozco la ocasional excepción en el otro) dan el salto del ángel, y acaban haciendo metafórica e intelectualmente hablando, el numerito del mono que te tira sus excrementos a la cara. Algunos entran así desde la primera afirmación, otros aguantan hasta que sus teorías del pato empiezan a estrellarse contra muros con graffitis que pone "evidencia", "hechos", "razona esto más, anda" o "eso es arbitrario". Entonces llega el momento, si quieres llevarte bien con ellos, de dejar de lanzarles argumentos y hechos, y empezar a tirarles cacahuetes y bananas.

Lamento que sea así. Sinceramente. La historia del pensamiento humano es como una onda sinusoidal, en la que períodos de razón e iluminación se ven ahogados por épocas de ignorancia e iluminación, y tras el énfasis de la era de la Ilustración descendemos de nuevo a la oscuridad intelectual (que no tecnológica) entre gritos histéricos y corrección política. Aún ha de faltar mucho, si es que llega alguna vez, para el momento en el que nos libremos de los lastres que dificultan incluso el tener conversaciones razonadas.

Rapunzell me ha hecho hoy notar que a veces puedo generar cuando se discute conmigo la sensación de un muro impenetrable, o de unos brazos de hierro que no dan lugar a escape. Según apuntaba, eso podía generar cierta desesperación o frustración en algunos interlocutores, que les llevaba a abandonar el razonamiento y hacer el salto del ángel susodicho. Aunque la imagen me mola un millón, he tenido que hacerle una puntualización: el orden de acontecimientos en su idea está invertido.

Para explicar cuál es mi postura usaré a los romanos, que son gente a la que siempre he admirado intelectualmente. Cuando un general romano finalizaba victorioso una campaña y debía regresar a Roma para devolver el mando de sus legiones, se le enviaba un mensajero que portaba la mano de bronce del Dios Marte. Esta mano estaba en una curiosa postura entreabierta, que podía tomarse como una mano tendida o como un puño a punto de cerrarse. La idea era sencilla, y elegantemente expresada: si vienes en paz y de manera leal entregas tus legiones, Roma te tiende la mano abierta. Si vienes con la idea de que sería chulo atacar Roma y ser Emperador o algo así, prepárate a cobrar.

++++ En un debate serio, yo envío la mano de bronce de Marte por delante. Planteo argumentaciones y hechos, que sientan el tipo de conversación que quiero, más o menos argumentada. Si mi interlocutor responde en el mismo tono y con las mismas reglas, la mano está abierta, y por mi parte el debate seguirá en ese tono. Si no estáis seguros, mirad mi intercambio con Tertulianus (cuyo blog enlazo aquí, y que contestó a los comentarios de Mission Statement).

Sin embargo, la mayor parte de la gente trata de jugar conmigo a este juego con las reglas ya expuestas antes. En ese caso, secillamente decido que la conversación se ha acabado, y que se abre la veda del mono. Saco el lanzallamas, y luego uso los excrementos que he recibido para abonar geranios o algo.

++++ En última instancia, es el problema que subyace a otras muchas cuestiones. La gente querría querer algunas cosas, pero en realidad quiere otras. La gente querría nteresarse realmente por la opinión de sus amigos, pero en la mayoría de casos en realidad sólo les interesa esa opinión si se dan ciertas condiciones. La gente querría verse como personas sensatas capaces de argumentar razonadamente, pero en realidad lo que quieren es arrojar sus excrementos con la suficiente fuerza para ganar, tener razón o si no, demostrar que la persona de enfrente es intolerante, fascista (este término es muy popular) o "ha herido mis sentimientos por lo que pierdes la mitad de la razón al decirme las cosas de esa manera" (como si a la verdad le importaran tus sentimientos, o la cambiasen en algo).

++++ En conclusión, me siento como Rapun: cada día más marciano. Cada día me cuestiono más el tener debates con la mayoría de personas, ante la manifiesta verdad de que en realidad, no están interesados en un intercambio de opiniones, ni por supuesto en la verdad. Como para mí es cada vez más importante esto, acabo por dar menos y menos mi opinión. Y tan pichis. La gente puede sentirse herida, escandalizada, o pensar que me han ofendido Y no es verdad. En todo este flame, he mantenido un exquisito desapasionamiento. No confundáis el sarcasmo con la cólera.

A fin de cuentas, tenéis lo que queréis. Tenéis los debates que queréis, el conocimiento que queréis, las relaciones que queréis, y vivís la vida que queréis. Si os gusta el excremento volante de mono, más poder para vosotros. En última instancia, sólo hace 300.000 años o así, que nos convertimos en lo que somos. No es tanto, cuando se mira en escala geológica.

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