++++ Además del calor, notas que el verano llega porque empiezas a contar los días hasta las vacaciones. De repente, estas se hacen muy cercanas: un mes (en mi caso) ininterrumpido sin más madrugones que los que tú te pongas). Puedes imaginar los días que se despliegan perezosamente ante tí, pidiendo que los llenes de cosas que hacer, de sitios a los que ir, y de gente con la que estar.El trabajo se complica. Estoy forzando un poco la máquina para tratar de deshacerme del máximo de procesos antes de que llegue julio y nadie quiera trabajar. A pesar de que estoy rindiendo muy bien, tengo aún 24 procesos de selección abiertos, algunos de ellos de más de un puesto a cubrir. A eso mis jefes le acaban de añadir un proyecto de consultoría en el que mordemos más de lo que podemos mascar (no tengo ni puta idea de la mitad de las cosas que se supone han contratado), que me obligará a llegar a casa muy tarde un día a la semana (aunque voy a ponerle remedio a eso).

  • Razonamiento (sarcasmo) de los jefes: como cobramos por horas, va a estar entrando un dinero extra en los meses que hay poco curro.
  • Razonamiento de Imperator (tras echar cuentas): Para la bajada de pantalones que habéis hecho con el cliente (cobrando un cuarto de precio habitual), y la mierda de comisiones que me quedan, perder una tarde de verano (con la calor) en una empresa de material de construcción me mola cero.

Sólo falta que salgan algunos cursos (difícil por suerte) para que los imbéciles estos me acaben de hartar. Sobre todo porque el Más Tonto de los dos se descuelga de vez en cuando (entre risillas amigables) con que "a ver si cerramos más procesos, que nos hace mucha falta". Eso viene a decírselo al que ha cerrado el 75% de los procesos en estos dos meses pasados, a la vez que impartía cursos, tenía que salir de viaje, y otras cuestioncillas. Me cago en su boca abierta.

Eso sí, a pesar de que "la cosa está muy mala", hoy ha estado aquí un comercial de mobiliario de oficina (que por cierto, seleccioné yo) tomando medidas porque parece que vamos a cambiar el mobiliario de al menos parte de la oficina. Vaya. Quizá la cosa no esté tan mala, al menos para ellos. Quizá tampoco estaría tan mal si no fuéramos logrando contratos a base de bajarnos los pantalones y cobrar entre un 30% y un 50% menos de lo que se supone que cobramos, que ya estaría en el límite inferior de lo que se suele cobrar.

++++ La perspectiva de trabajar como freelance se vuelve progresivamente más y más agradable, algo que recuerdo cada vez con más amor. Es algo que ya he hecho, que ya conozco, y que me llama más y más cada día que tengo que aguantar a un jefe que cada día se parece más a algo encontrado en el cubo de la basura de un asilo de deficientes mentales de la era victoriana. Me adapto muy bien a esa forma de trabajar, a la libertad de hacer mi trabajo a mi gusto y a mi ritmo, simplemente con una fecha de entrega, y sin más supervisor que yo. Y a lo que parece, este tipo de ofertas abundan y cada vez más: hoy he echado 4 solicitudes sin esforzarme en buscarlas, simplemente contestando lo que me llega por mail.

No deja de ser curioso. Decidí dejar lo de freelance para tener una estabilidad, una seguridad, y lo que los idiotas que crean la jerga del sector llaman "desarrollo profesional". Ahora me he dado cuenta de que cada vez las empresas necesitan más gente con mentalidad de freelance, porque el freelance es responsable, aunque sólo sea porque si no lo es desaparece pronto. No hay que estar encima de él, sólo hay que vigilar los plazos. Mis jefes creen que es necesario tener dos reuniones semanales en las que repasan los procesos que llevamos y balbucean incoherencias que luego no recuerdan a los diez minutos.

Cuando soy autónomo, mis prioridades en el trabajo son claras, razonables, y adaptadas a la realidad del trabajo que yo veo. Con mis jefes, las prioridades son como el partido de fútbol del siglo. Hay una nueva cada semana o menos, en función del último cliente que llame a ver qué tal, o de alguna sinapsis aleatoria que pase por el potaje rancio que ellos llaman cerebro, y que se parece más a algo que queda pegado en el fondo de una olla que dejas sin fregar una semana entera en pleno mes de julio.

Así que todas las mañanas empleo la primera hora de trabajo en mirar los blogs y el mail, y en chequear ofertas de trabajo. Estoy lanzando una media de 10 diarias, siendo selectivo porque ahora que soy indefinido me lo puedo permitir. Y cada vez veo más de freelance, y cada vez me llaman más la atención. Y veo esas posibilidades, y miro por la ventana y veo casas bañadas por un sol aplastante, y sueño…

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