Nota del autor: Evidentemente, nada es casual del todo en este blog. Este post está inspirado por el de un amigo mío al que, cuando le operaron de la vista, se ve que le hicieron una chapuza. El post es intencionadamente inflamatorio e irritante. To each his own.++++ Una de las mayores bolsas de basura cultural que ha producido la civilización es el concepto de Destino. La idea de que algo nos va a suceder (o no) por razones prefijadas, ajenas a nuestro control, que no pueden modificarse. Es una idea íntimamente ligada a la religión, porque el Destino requiere de un ser superior que es el que lo determina. No tiene que ser una personalidad, puede ser una fuerza impersonal, pero debe ser una fuerza trascendente después de todo.

Siendo como es una muleta para no tener que aceptar responsabilidades por la propia vida ni por las acciones de uno, esta estúpida idea tiene un montón de adeptos y creyentes, a la par que otras estúpidas ideas como "Dios", "vida después de la muerte" o el psicoanálisis. De hecho, conozco mucha gente que no cree en Dios, pero sí cree que hay "algo escrito". En ese momento, su cerebro echa la persiana, se va a tomar un café, y ellos empiezan a contarme en piloto automático el argumento de "cómo explicar si no el que esto y esto hayan pasado de esta y esta manera. No puede ser casual, tiene que estar planeado". Si no siento un especial afecto por esa persona, es probable que sienta un resquemor de desprecio ante lo que considero una cobardía. Si aprecio a esa persona, me entristeceré ante tanta tontería y seguramente trataré de discutir lo que dice. Aparte de la pena de darme cuenta de que en ese momento estoy hablando con un idiota (aunque sea un idiota transitorio), lo cual siempre es un desperdicio de oxígeno. O con un romántico incurable, que aun siendo menos ofensivo que el idiota, a menudo sufre de raptos en los que pierde el contacto con la realidad.

No recibimos nada más que las consecuencias de aquello que decidimos hacer o no hacer, y punto. Si me toca la lotería es porque he jugado, si no, no. Hago daño a la gente porque hago algo estúpido, no porque ninguna fuerza externa a mí tome el control de mis actos. El Destino es una excusa penosa, como lo son todas las que nos arrebatan la responsabilidad de nuestra vida y acciones.

++++ Si quieres que tu vida vaya bien, simplemente tienes que hacer que tu vida vaya bien. A menudo el problema no es que no te vaya bien, es que no sabes lo que quieres, no tienes un objetivo claro. Y miras a tu alrededor, ves a la gente que aprecias, y empiezas a desear algo que ellos tienen y que tú no. No porque a ellos les vaya mejor que a ti, porque eso no tiene que ser lo que sucede. Si no porque te parece que ellos van hacia algún lado, y por tanto hay una sensación de progreso, y ellos tienen algunas cosas que tú no (por supuesto, nunca reparas en las que tú tienes que ellos no, para qué). Y juntando todo eso, tu lógica de Cosmopolitan te dice que, como tu vida no es perfecta, es una mierda asquerosa. Pero afortunadamente, no tienes que preocuparte: estás predestinado. Así al menos no tendrás que currarte el tener una vida mejor, o tomar decisiones. Entonces ¿por qué te preocupas por eso?

Porque en el fondo sabes que es mentira. Porque Destino eres tú.

No empiezas a vivir bien hasta que no empiezas a vivir tú mismo. Así que si alguno de vosotros, amigos míos, pasa una mala racha, y quiere superarla, el Emperador está dispuesto a echar una mano en todo, porque hay que ayudar a los que se ayudan. Pero si en mi vecindad te oigo hablar de lo mal que te va todo, de cómo nunca nada te sale bien, y que debe ser tu sino, es probable que acabe por perder la paciencia y te pegue con la primera botella rota que pille hasta que cantes saetas. Y luego disecaré tu cadáver con un soplete, y te pondré al lado de la TV, sujetando el cesto de la ropa para planchar. Como advertencia.

Hace tiempo explicaba mi punto de vista en los comentarios de un blog así:

No te ofendas, chato, pero aunque tienes parte de razón (y está bien argumentado), soy un fanático de la Religión de la Responsabilidad Personal: Tú Te Lo Guisas, Tú Te Lo Comes, dijo el Profeta (yo). Así que las quejas son un pecado.

Vas a ir al infierno ^_^ Que lo sepas

De modo que, cuando nos pase algo, bueno o malo, hay que tomar aire, pararse a pensar, fijarse un objetivo y sacarle partido a la situación. Nada de lloriquear como un penoso creyente acerca del destino, Dios, o la puta madre que peinó al guardia de la campana.

Lo cual explica por qué hoy me han llamado de cierta empresa para entrevistarme para un nuevo proyecto de consultoría que van a lanzar, una nueva rama de esta empresa, y en la que necesitarán gente. Y ha sido por casualidad, porque el tipo responsable de esto es hermano de un candidato al que incorporé hace un tiempo, y con el que tuve una buena relación profesional, y al que presenté a distintos puestos hasta que fue incorporado. Porque era un buen candidato, y valía. ¿Destino? Una puta mierda. Me llaman porque curro bien, porque trato a los candidatos con el máximo respeto (como quiero que me traten a mi mientras busco curro), y porque he decidido ser eficaz. Fue casualidad que ese proceso me tocara, que ese candidato se presentara, y que tuviese un hermanito directivo, pero nada de lo demás es destino. Soy yo.

Y por lo que me ha contado, lo más probable es que ni el trabajo sea el que busco, ni yo sea lo que buscan ellos. Pero este tipo habla de que hay muchas opciones abiertas, y sé que si la hay y me interesa la cogeré. Y si no me cogieran iría a por la siguiente.

Hablando en plata, y esto que digo es tan válido para cualquier persona como para mí: No hay más Destino que el que se me pone a mí en los huevos. Todo lo demás son gilipolleces, engaños, y pérdidas de tiempo, mentiras creadas por los que temen que seamos libres. A tomar por culo con ellos.

The Imperator has left the building.

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