++++ Al menos es la única explicación para lo que me acaba de suceder. La única que no requiere enfermedades mentales agudas, o intervenciones de poderes sobrenaturales.La semana pasada di dos cursos, martes y miércoles por la mañana, miércoles y jueves por la tarde. Como véis, mi semana laboral se reduce. De todos modos, hablé con mi jefe (al que llamaremos A) por teléfono el viernes por la tarde, con lo que le conté las novedades y lo poco que pude avanzar de trabajo de selección. Con el jefe B, que pasa más tiempo en la oficina, hablo a diario, así que sin problema.

El lunes me voy a Valencia. El martes por la mañana, mientras desayuno con Pucela (todavía en Valencia), suena el móvil y es Jefe A. Me pregunta que si hay alguna novedad con el proceso de este y de aquel cliente. Estará de coña, digo yo para mí. Así que le digo que, como yo he estado fuera, eso se lo tendría que preguntar yo a él. Hay un silencio incómodo al otro lado. Me dice que cómo voy a preguntar yo eso. Silencio incrédulo en mi lado. Por lo visto, que yo no haya estado en la oficina, ni en Madrid ya puestos, no es óbice para que no esté al tanto de lo que pasa en la oficina usando mis poderes mentales. Pucela que me mira sin entender bien de qué va esto. "Bueno, ya comentamos cuando vuelvas" me dice. El campeón.

Ayer por la mañana respondí muchos mails, cité un par de candidatos, y salí zumbando a Fuenlabrada a dar el curso por la tarde. O sea, que tiempo de hacer mucho en selección no tuve. Obvio, ¿verdad?

Adivinad quién es el héroe que me acaba de llamar para preguntarme por dos procesos a los que es evidente que no he podido hacerles mucho caso en estos días. La cosa es que me he quedado sin saber lo que decir durante unos segundos. Así de gordo ha sido.

Hasta que finalmente salgo de mi pasmo y tengo con él algo como esto:

– Imperator (atónito): "¿Cómo que qué pasa con el cliente Tal y con el cliente Pascual? Pues lo mismo que cuando hablé contigo el viernes."
– Jefe A (en tono de mira-tú-el-cachondo-éste): "¿Eso cómo va a ser?"
– Imperator (notando cómo se le enrojece el escroto ante tanta tontopollez): "Jefe A… tú sabes que yo no he estado en la oficina estos días, ¿verdad? Recuerdas que he estado fuera."
– Jefe A: …
– Imperator (como si le hablara a algunos de sus pacientes): "Lo recuerdas. Dos cursos simultáneos, un viaje a Valencia… ¿Te suena?"
– Jefe A: "Bueno, pero alguna novedad habrá, ¿no?"
– Imperator (sarcástico): Pues estos días hace más calor, y ETA ha puesto una bomba.
– Jefe A (cambiando de tema de manera absolutamente absurda, como si no hubiéramos tenido la conversación anterior): "Tienes un proceso nuevo, este cliente es importante."
– Imperator (para sí): "Ahora recuerdo por qué no hay que discutir con imbéciles: es un desperdicio de oxígeno."

Hay que notar aquí que las prioridades de mi Jefe A son como el partido del siglo: cada semana hay una nueva. Así que he puesto el piloto automático y he cogido el contrato.

No sé qué se chutan mis jefes. Tened también en cuenta que, aunque sospecho que el Jefe B es más listo, eso puede deberse a que, simplemente, es más callado. Por tanto, no voy a asumir que uno es yonqui y el otro no. Pero hacer un trabajo que a veces me comporta ciertos esfuerzos adicionales y molestias, y encontrar que no sólo no se reconoce, sino que a menudo no se conoce su existencia porque mis jefes son deficientes atencionales o algo así, es algo que no contribuye a mi satisfacción laboral. Cuando yo he trabajado con tarados, lo hacía en mi consulta, yo era mi jefe, y cobraba mejor.

Pasa como con mi compañera E. Su contrato finaliza en junio, y mis jefes (que han decidido renovarla) todavía no han considerado oportuno decirlo por si pasa algo. Y me han ordenado que no le diga nada. Orden que yo decidí pasarme por el culo cuando vi a la pobre chica (a la que el curro le interesa por varias razones) atacándose de los nervios porque le vence en 15 días, y no sabe qué hacer.

No es que odie mi curro: es que mis jefes han logrado que me de igual. Así que voy a dejar pasar el verano, porque quiero mis vacaciones pagadas y mi paga extra, claro que sí. Y cuando llegue septiembre, a la que empiezo con el PIR, voy a empezar a buscar trabajo como si no lo tuviera. No porque espere encontrar una empresa que haga bien las cosas, ojo, sino porque al menos, ahora que soy indefinido, puedo ser selectivo. Y el poco tiempo que me quede en el mundo de los RRHH, lo dedicaré a una empresa que funcione menos como un cómic de Mortadelo.

The Imperator has left the building.

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