++++ Se me olvidó comentarlo en la entrada anterior, pero esta noche alguien va a tratar de inflarme a cervezas. Los chicos de la partida de Mundo de Tinieblas nos reunimos para darle las preceptivas patadas en el culo a Athair por su cumpleaños. Es una bella tradición que me acabo de inventar.Bueno, quizá no vayamos a hincharnos a cerveza. Supongo que, cuantas más expectativas tienes de una gran juerga, más tranquilito acaba siendo todo. Pero seguro que estará bien.

Cuando yo era estudiante, las mayores borracheras siempre eran en días improbables, como los lunes o los martes. Días en los que quedabas para tomar café a las 4, y llegabas a tu casa borracho a las 5 de la mañana, preguntándote qué es lo que había pasado. Y claro, el sábado que tenías una fiesta infernal programada, y que ibas a quemar la ciudad, estabas de vuelta en casa tempranito. El poder de los imprevistos. Supongo que está muy relacionado con que aquí, en Madrid, a partir de cierta hora volver a tu casa es más complicado. En Granada da menos pereza porque siempre acaba siendo cosa de andar un ratillo.

++++ Estoy de un humor estupendo. Acabo de cerrar un proceso coñazo que llevábamos arrastrando la hostia de meses, y hay buenas expectativas para otros procesos. La semana que viene me toca curso impepinablemente, pero la nota positiva es que salgo mañana una hora antes. Pero no sólo por el trabajo. La verdad es que, sencillamente, estoy muy contento. Tengo el presentimiento de que este va a ser un gran fin de semana. Especialmente el cumpleaños de Rapun. Tengo muchas ganas de que llegue.

Ave Imperium.

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