Ayer, Rapunzell y yo nos llevamos sorpresas gratas.Yo me llevé una grata sorpresa al recibir antes de lo previsto un envío de Amazon, que aumenta a 6 la cuota de manuales de rol por leer apilados en el dormitorio. Como detalle curioso, la pantalla del Narrador de Vampiro. Las pantallas del Narrador suelen hacerse en (a) cartón satinado que no se puede mantener derecho y que te pasas la mitad de la partida enderezando (por ejemplo, Cyberpunk), mientras maldices al mamón que decidió que sería divertido cobrarte más caro el entretenimiento extra o (b) pantallas de un cartón pasable, que se ensuciará/ desgastará/ abrirá por los puntos de flexión después de unos pocos días de uso (aunque estas suelen ser mejores que las anteriores). Pues resulta que la pantalla de Vampiro está hecha del mismo cartón que la tapa dura del manual, con lo que es una Pantalla Blindada del Narrador. Si fuera un poco más alta, podría escudarme de los jugadores psicópatas que le tiran dados al Narrador a veces.

Otra grata sorpresa es que el regalo de Reyes de Rapun que encargué a Amazon podría llegar antes de lo previsto, a juzgar por un mail que han enviado. He aprovechado para preordenar un par de manuales que aún no han salido, porque de todos modos no te cargan los pedidos hasta que no los van a enviar. También le he reservado a Rapunzell el próximo libro de Harry Potter. Aunque a mí esa serie me la suda, Rapun es feliz con esas cosas.

La sorpresa de Rapun fue encontrar que una frase hecha se hace realidad. Veréis, cuando descubrí que el envío de Amazon no llegaría el 3 de Enero (para que Rapun tuviera Reyes) sino a finales de Febrero (no les pareció bien notificarlo antes), Rapun empezó a ponerse monísima y a decir que, ya que ella había sido muy muy buena (que lo ha sido), quería su piruleta. Su piruleta, amigos. No shit here. Así que digo: Chupado, Imperator. Le compras el piruletón más enorme que haya y quedas como el rey que eres. Fácil.

Un nardo para mi boca, fácil. En todos los putos sitios que he ido a mirar, no había más que piruletas ridículas, como chupachups aplastados, indignas de mi chica. No podía volver a casa con esa basura. Pero claro, aunque llevo un año en Madrid, como las chucherías no me enloquecen, nunca me he molestado en buscar el Bazar de las Chuches o algo así. Que seguro que lo hay, pero no lo hallaba ni en Páginas Amarillas. El mío parecía un problema insoluble, una tarea digna de Hércules.

MaryJoe vino en mi rescate. Si hay que comprar algo, MJ es un valioso catálogo de precios. Por alguna razón que no abarco, le gusta mirar catálogos, y lo más alucinante es que se le quedan las cosas. Marciano para mí, pero muy oportuno. Gracias, preciosa. te quiero horrores (sé que no leerá esto porque no suele leer blogs, y me parece ultra pedorro decirle "Lee esto, anda, que quiero quedar guay").

En fin, MJ me dijo dónde podía encontrar algo así. Por supuesto, estaba al lado del Palacio. Así que ayer fui y adquirí la piruleta más psicodélica que he visto jamás. Es una piruleta que no se chupa, como las piruletas vulgares. Cualquiera puede tener una piruleta que se chupa, pero Imperator only goes for the best. El borde está hecho de nube, con un centro de lo que parece gominola, y una cabeza de Bugs Bunny en la unión de palito y priuleta que no estoy seguro de si se come o no. No importa: había cumplido mi sagrada misión.

Así que volví a casa triunfador con mi Grial/Piruleta, y coseché los premios de mi esfuerzo. Hay cosas que valen la pena un montón: la sonrisa de sandía de Rapun sube al podio.

Y eso es todo. Lo que está claro es que las piruletas no se las pediría a Amazon.

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