Esta entrada se debe a un comentario de Napalm a mi anterior post. Por ello se la dedico a mi buen amigo Napalm, que seguramente morirá sin haber catado jamás el rol. Maledetto lavoro…

 

Vivir en Madrid me ha permitido conocer gente excepcional, la mayor parte de las veces para bueno. Sobre todo dado que las hordas de retrasados con las que he topado se han circunscrito, mayormente, al entorno laboral, con lo que no han llegado a ser una molestia. Desconecto muy bien del curro.

 

Como digo, mucha gente excepcional. Entre esa gente excepcional, he decidido mencionar a uno que me llama la atención por muchas razones, pero del que destaco una: encarna una de las cosas que yo más desprecio en este mundo, y lo convierte en una virtud admirable y maravillosa. Tanto es así que ha entrado en ese pequeño círculo de los que yo llamo mis amigos, en un tiempo récord y con un número de horas pasadas en su compañía que, en otras personas sólo merece el calificativo de estadísticamente irrelevantes.

 

Napalm es un adicto al trabajo, lo que los angloparlantes llaman un "workaholic." Me gusta ese término porque es una asociación muy adecuada entre la peor de las adicciones y el curro, que es un castigo bíblico. Normalmente, esas personas suelen manifestar lo que en mi ciencia llamamos un patrón de conducta de tipo A. Este patrón de conducta y personalidad se asocia con una alta probabilidad de desarrollar una afección cardíaca. Yo, además, lo asocio con una alta probabilidad de ser un retrasado.

 

Los workaholics suelen tener todas las características que yo desprecio tajantemente. Son gente agresiva, con una motivación de logro basada fundamentalmente en el reconocimiento social y la adquisición de símbolos de estatus como medio de validarse, suelen ser trepas, tratan de aparentar que están de vuelta de todo y en general el que no es un pijorro del barrio de Salamanca suele aspirar a convertirse en uno. En definitiva, que me dan asco. En mi primera etapa laboral en Madrid conocí unos cuantos. Sigo conociendo.

 

Resulta que Napalm tira esas concepciones abajo. Y baila sobre ellas.

 

Yo no conocí a Napalm en persona hasta un tiempo después de leer su blog. No me pareció mal tipo en el blog, pero yo no sabía gran cosa de él. Parecía algo más joven de lo que es en realidad, y no se le notaba (en aquellos post tempranos de su blog) lo adicto al trabajo que es. Luego supe más cosas de él por Rapun (que se acababan resumiendo en Qué majo es, repetido compulsivamente entre cuajarones de baba y almíbar), y un día lo conocí en persona.

 

Pensaba que era más alto, la verdad. Y que tenía melenas. Por otro lado, también me lo imaginaba gordo y tripón como buen heavy, así que salió ganando. Y me gustó inmediatamente, especialmente cuando me di cuenta de la clase de workaholic que es.

 

Veréis, en contra de lo que parece, es muy fácil NO ser un retrasado. En serio. La mayoría de gente lo es porque no intenta ser nada mejor, no porque su ambiente tire de ellos. La inercia tira poderosamente hacia abajo. Y Napalm consigue la cuadratura del círculo: vive y trabaja en un ambiente en el que roza con yuppies y retrasados de esa calaña todos los días, muchas horas, y no se contamina. De algún modo logra una especie de esquizofrenia controlada en la que parte del tiempo es alguien que se mueve bien en ese pantano, y parte del tiempo se junta con nosotros, que somos la antimateria de ese universo de cartón piedra, y es capaz de apreciarnos y disfrutar de nuestra compañía, cuando somos una especie de saltimbanquis.

 

Eso es lo admirable. Que todos los días tiene 1000 oportunidades de ser gilipollas, y las deja pasar. Que vive en un entorno que todos los días le va a pedir que venda el ojete, y no lo vende. Nunca he conocido a nadie que se moviera en ese mundo (y he conocido a unos cuantos, y cada día conozco más), que no haya perdido la capacidad de ilusionarse con algo que no sea su puto curro el cual generalmente es, o una farsa inflada con jerga empresarial, o directamente es una mierda que no le interesa a nadie más que a él. Pues Napalm tiene la misma capacidad de ilusionarse con cosas reales que teníamos todos cuando éramos enanos. Y por cosas reales me refiero a aquello que muchos catalogarían como hobbies, y que acaban siendo los que nos hacen verdaderas personas. La verdad, alguien con ese amor por la música, los cómics, los juegos y por aprender cosas que no tienen que ver con su curro no encaja en la definición de workaholic que tengo en la sesera. Así que tuve que reposicionar ese concepto de la caja de Defecto Total a Virtud Encomiable

 

Mi concepción del trabajo es distinta de la de Napalm, simplemente porque mis curros son diferentes. A mi modo, también soy un workaholic, pero tengo una forma de trabajar diferente y una rígida disciplina que me reglamenta claramente cuándo es trabajo y cuándo es vida personal (que es cuando el trabajo no me pasa por la puta cabeza, y soy terriblemente eficaz logrando eso). Pero tengo que admirar la forma de currar de Napalm, y no puedo sino pensar que probablemente no sería feliz de otro modo, por lo que seguramente será para bien. Por marciano que me parezca. A fin de cuentas, sé que podría estar haciendo otra cosa, y está donde quiere estar.

 

De modo que, por favor, no te sientas culpable por vernos poco, que lo entendemos. Estamos ahí fuera de ese mundo parana en el que te sumerges, en los bordes del mismo, y siempre tienes lugar entre nosotros, aparezcas mucho o poco. Y si bien es verdad que te dejas ver las menos de las veces, uno de mis fenómenos astronómicos favoritos (el Halley) sólo pasa cada 76 años, y no por ello deja de ser la hostia.

 

Y para que no te olvides de quien te escribe esto, te apreciamos a pesar de que eres fan de un grupo de leather ridículos y que viven con sus mamás a pesar de sus poses de bárbaros del metal ^_^ Que lo cortés no quita lo valiente.

 

Sigue así, muchacho. No dejes que los hijoputas te conviertan en uno de ellos. Como decía U2 "Don't let the bastards grind you down"

 

PS: Tras llevar no sé cuantas horas padeciendo la emisora de radio que ponen en la oficina (no es Kiss FM, pero no sé cuál es), he decidido que, si existe justicia en este mundo, alguién agarrará por las melenas al baboso cantante de los Maná y lo sacará a rastras a la calle, para pegarle una docena de tiros en la cara. Nadie que perpetre una puta mierda como "Mariposa traicionera" o como se llame esa mierda merece otra cosa más que la muerte más negra y horrible. Y si de verdad hubiera un Dios, barrería de paso al 99% de la música que se hace en español, por ser una blasfemia. Cosas como la música latina demuestran claramente que no puede haber un Dios al que le importemos una mierda.

 

Ave Imperium

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