Imagina que mueres. Imagina que abandonas tu vida, pero sigues existiendo, en cualquier estado intermedio que puedas elegir. Es glamouroso, mola y todo eso, ¿verdad?Quizá no. Quizá no sea hermoso, porque los muertos están solos. Ni siquiera parecen tenerse los unos a los otros, como nos tenemos nosotros. Incluso cuando no queremos gente, tenemos gente cerca. Pero ellos no. Sólo pueden mirarnos, y tenernos envidia por lo que somos y ellos ya no son. Como todos somos animales sociales, la idea de estar solos es terrible. Quizá por eso las personas solitarias parecen temer menos la muerte. El abandono no les preocupa tanto.

¿Te lo imaginas? Siempre hace frío, cuando estás muerto. Siempre estás jodido, porque estás vacío y nunca te sacias. Sólo hay soledad y abandono, porque nadie se te acerca, y los demás muertos tampoco lo harían. Pero eres hermoso, y duradero, y tienes dones que sólo podías soñar antes.

Pero nadie. Nadie con quien compartirlo. Ni nada con lo que saciarte. Pero nosotros, los vivos, estamos por todas partes, y estamos juntos entre nosotros. Siempre juntos, y nos damos calor. Somos tantos…

Supones que no importa. Que pueden prescindir de uno de ellos. Tú podrías llevarte a uno de ellos. Hay demasiados, de todos modos. Y puedes retenerlo a tu lado, para que no se aleje de ti, como todos los demás. Mira ese. Ese sería perfecto. Miralo. ¿Qué más da si lo coges y lo llevas contigo? No cambiará nada, después de todo.

Espera, nadie te dija que lo buscarían. Nadie te dijo que lo echarían de menos. ¿Cómo pueden echarlo de menos, si son tantos? Ellos tienen el calor, y no están vacíos. No podías saber que importaría tanto. No podías, y lo llevaste contigo.

Él ha escapado. Te ha abandonado y se ha alejado de ti. Y ahora ellos vienen a por ti. Les oyes acercarse, asustados, pero fuertes en su número. Deben haberlo capturado, seguro que lo pillaron cuando huyó de ti y les ha dicho dónde hallarte. Están ahí fuera, asombrados y asustados porque estabas entre ellos y no te veían.

Él se ha ido, y sigues sólo. El hambre y el vacío se quedan contigo. Son los compañeros que nunca te han traicionado, que nunca te han abandonado. Fuera, al otro lado del muro, ellos se acercan….

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