La noche de Reyes los niños la pasan llenos de ilusión por los regalos que van a recibir, lo cual es estupendo. A mí mi padre me explicó, con muy buen juicio por su parte, quiénes eran los Reyes Magos a la tierna edad de 7 años, sin que eso mermase en nada la ilusión con la que aguardaba la mañana siguiente. Ya he contado la historia varias veces, no la repetiré. Luego uno no es que se haga mayor y pierda la ilusión, sino que, simplemente adopta la filosofía de que todo el año es Reyes o Navidad, y que no hay que esperar para hacer regalos.

 

De modo que decidí que esa noche era una gran fecha para dejar de ser una escoria desapegada de la familia y visitar a la mía en Alcorcón, con los que tengo una relación cojonuda. Dado que llevaba sin pasar por ahí desde el verano, debido a todos los follones que han ido pasando, ya se me caía la cara de vergüenza. Vale que he llamado por teléfono de vez en cuando, pero es que me gusta verles. Y de paso conocen a Rapunzell, que ya les picaba la curiosidad.

 

Así que Rapun y yo nos montamos en el cochecito leré, y nos vamos rumbo a Alcorcón, como dos cangrejitos ermitaños arrastrados por la corriente marina. Digo lo de los cangrejos porque no reparamos en el hecho de que las cabalgatas de Reyes le hacen mucho daño al tráfico, especialmente a lo de aparcar. Baste decir que dimos vueltas, nos hicimos marcha atrás como 150 metros de calle por orden de un municipal que desvió marcha atrás el tráfico de 3 calles (en vez de cortarlas, el cachondo), y que al final conseguimos aparcar razonablemente cerca del antiguo Palacio Imperial, ergo, cerca de la casa de mis tíos.

 

La cena con mis tíos fue estupenda, abundante y sobre todo de reírse mucho. Un rasgo maravilloso de toda la familia por parte de mi padre (y que Rapun notó la primera vez que fue a Granada) es que siempre estamos dispuestos a reírnos. Nos reímos muchísimo, y mis tíos y primos nunca fueron excepción. Además, se portaron muy bien y no hicieron pasar a Rapun por ninguno de los acostumbrados rituales iniciáticos por los que suelen pasar las novias/os de los miembros de la familia. Otro día os cuento lo que tuvo que pasar mi madre con mi abuelo.

 

Después de eso Rapun me dijo que estaba muy cansada y que se iba a casa (preciosa conspiradora ella, como luego se verá). Yo pasé el resto de la noche disfrutando de la estupenda hospitalidad de Jambrina y Fantine, en su casa. Y hubo regalo de Reyes para mí, porque me tocó una caja de tornillos. Sacad las conclusiones que os parezca mejor. En cualquier caso, gracias a ambos por la fiestecita, que fue pequeña pero muy acogedora. Lo pasé muy bien.

 

Figuráos por tanto cuál no sería mi sorpresa cuando llego a casa a las 6 de la mañana, y lo primero que veo es que la luz del salón está encendida. Usando mis fabulosas dotes detectivescas, no enturbiadas por el alcohol (me moderé mucho con las copas), deduje que alguien andaba despierto a horas tan indecentes. Al asomarme vi a Rapunzell levantarse del ordenador en camisón de pilingui (el nombre lo ha puesto ella, ¿vale?), y salir zumbando hacia el dormitorio, donde cierra la puerta. Obviamente, se me caen los palos del sombrajo. ¿Qué está pasando aquí? ¡Un misterio en marcha, que voy a resolver! Me voy para el dormitorio y me asomo a tiempo de preguntar: "¿Qué haces levantada?" Rapunzell me dice que le había dado mucho calor durmiendo, que había abierto las ventanas para que se enfriara un poco la habitación, y que se había puesto con el PC olvidándose de cerrarlas. Claro, al verme entrar se había acordado de cerrar la ventana y echar las cortinas. Esta última parte tenía que haber alertado a mi sentido arácnido de que algo fallaba. Rapun no suele bajar las persianas cuando se acuesta. Pero mi sentido arácnido y mis dotes detectivescas estaban agotadas después de la deducción anterior, y debían haberse acostado antes que yo, así que me desvestí y lo dejé correr.

 

A la mañana siguiente me despierto porque Rapun vuelve a entrar en el dormitorio (¿?). Decido que es hora de levantarse, y voy a abrir las ventanas. Entonces, al abrir las cortinas distingo que hay algo grande, como un poster, pegado al cristal. ¿Qué coño es esto? Levanto las persianas y me quedo ciego por el sol instantáneamente. Me doy la vuelta deslumbrado, y escucho a Rapun reirse. No os creeréis lo que era…

 

Rapun se ha currado un maravilloso cartel en cartulina de colores con ventanas que se despliegan, y a medida que iba respondiendo a las preguntas de los Reyes Magos (¿Has sido bueno? ¿Cómo de bueno?), acabé por llegar a la respuesta final tras responder "No, he sido bueníiiissssiimo":

 

¡Pues podías haber dejado unas galletitas, coño! Pero como has sido muy bueno mira debajo de la cama.

 

Y ahí estaba mi regalo de Reyes. Uno de ellos está ya colgado en el Salón Imperial. Pero la verdad, lo que más me ha gustado es el cartel. Tengo que encontrar alguna forma de conservarlo. Pero de momento, los que paséis por el Palacio podéir verlo donde lo colgó Rapun.

 

Y de ahí el título del post. Hay quien dijo muy sabiamente que la realidad supera siempre a la ficción más descabellada. Ese tío tenía razón, y yo añado que mi chica supera a cualquier ser mítico de cuento en cuanto a lo de hacer milagros y hazañas dignas de ser contadas. Si es que te quiero, preciosa.

 

Por otro lado, gracias a Amazon.com y su servicio de envíos, el regalo de Reyes de Rapun no ha llegado aún. Gracias, Amazon.com por hacerme quedar tan bien. De verdad que lo aprecio mucho.

 

Por acabar con algunos teletipos breves: ayer vimos Matar a un Ruiseñor con Gorpik, y me encantó absolutamente. Podéis saber más leyendo el blog de Rapunzell, que lo cuenta muy bien. Gregory Peck es grande, en verdad.

 

Al final la visita de Peivol y Elvira a Madrid se ha ido a la mierda por factores ajenos a su voluntad. Me cago en mi estampa. Espero que vengáis pronto, chicos.

 

Mañana a partir de las 12 empieza en el Palacio Imperial el gran maratón rolero de Mundo de Tinieblas. Tantas horas de rol como nos permita el cuerpo, cortesía de Imperator Productions, con las estrellas habituales en el elenco de actorazos. Si este maratón es como los habituales, nos podemos ir a las 15 – 18 horas de partida. Alabados sean los dioses.

 

Tomando ayer un café con Pavy, tuve una gran idea para una partida. Colgaré el trailer en este blog próximamente. Stay tuned!

 

Después de 2 meses en este trabajo, he llegado a la iluminación: los responsables de programación de Kiss FM deben ser empalados sumariamente en estacas de punta roma, para que tarden más en morir. Kiss FM tiene dos cosas que yo detesto en una radio: sólo programan basura (90% español – latino, como agravante), y además son las 4 mismas canciones una vez tras otra. Por ello voy a buscar, citando la inmortal Pulp Fiction, un par de negros empapados en crack para que practiquen el medievo en los culos adolescentes de Andy & Lucas. Si alguien merece la más negra de las muertes en el infierno por lo que le hacen a la música, son estos dos mascachapas hijos de puta, de voces lloriqueantes y lastimeras, con sus canciones de chupapollas a 2 € la mamada. Espero sinceramente que algún día se tipifique como terrorismo la mierda que estos desgraciados vomitan en las emisoras, para que se justifique el bombardear con napalm hirviente el puto agujero asqueroso que les viera nacer. De ese modo, con un poco de suerte será un ataque retransmitido y podré reírme viendo cómo arde la casa de la puta que los parió. Y si ellos están dentro mejor.

 

Claro que, si lo que hacen ellos fuera tipificado como terrorismo, habría que abrasar al 95% de los músicos hispanocantantes que pintan algo ahora mismo en las emisoras de este puto país de mongolos amantes de la fusión y lo latino (dos términos que para mí son sinónimos del Mal más depravado y absoluto). Joder, como si eso fuera a ser una pérdida.

 

¡Menos MIERDA LATINO-FUSIÓN Y MÁS NAPALM!

 

Ave Imperium

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