Hemos llegado a Madrid a las 6:30 de hoy. A las 6:40 nos hemos metido en la cama. A las 7:30 ha sonado el despertador. Así ha acabado un gran fin de semana con Rapunzell en Granada.

 

Creo que esto ya lo he dicho otras veces, pero bien vale la pena el repetirlo: hay lugares y personas que se acaban llevando en la sangre. Yo he pasado este fin de semana, fundamentalmente, haciendo transfusiones.

 

Gracias a Peivol, al Obispo, a la Hereje, a Elvira, a las Hermanas do Inferno, a mis padres (que no leen esto), y muchos besos y recuerdos a toda la gente que no he podido ver porque siempre falta tiempo. Os quiero.

 

Pero por otro lado, también he echado de menos a mi gente en Madrid, así que: Me alegro mucho de estar aquí y volver a veros.

Esta situación puede ser una mierda en ocasiones.

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