El fin de semana pasó entre mocos y estornudos (de Rapunzell, que sigue mala). A destacar el domingo como día más ocupado (el sábado pasé todo el día tocándome los cojones en casa, y por la noche salí de tranqui), ya que fuimos a ayudar a Napalm a montar de nuevo todos sus cacharros musicales en la buhardilla. Gracias a que Rapunzell es pequeña y buena y cabe detrás de los muebles, la cosa se hizo con facilidad. Luego nos fuimos a comer a un oriental, pero la cola para entrar semejaba la Gran Muralla. Dado que Napalm tenía compromisos, nos metimos en un Gambrinus, y resultó ser buena idea. Comimos cojonudamente, y flagelamos un poco al Capi por no leerse la Historia Interminable. La verdad es que sólo hablamos de rol, pelis y libros. Lo tenemos casi pillado para que pruebe el rol estas Navidades. Veremos qué pasa.

 

Después de eso nos fuimos a casa de Gorpik, donde Rapunzell vio por primera vez Plan 9 del Espacio Exterior, y pudo maravillarse ante la que muchos creen la peor película de la historia. Yo pensaba lo mismo hasta que vi Kárate a Muerte en Torremolinos, pero eso no le quita mérito a Ed Wood. Nos reímos mucho, y Rapun no dejó de notar que yo disfruté más con ese truño que con Las Trillizas de Belleville (película que ella y el Maño adoran, y que yo detesto). Es cierto. Tengo una gran tolerancia para las cutreces tan desmadradas, y más cuando hay una cierta intención tras ellas.

 

Como el Maño es un ser ejemplar, nos invitó a cenar tras la peli, gracias a lo cual he comprobado que los espaghettis con mejillones en escabeche están muy ricos y son una gran idea. Para rematar, nos amenizó la cena con unos documentales cojonudos sobre historia del rock, con lo que la conversación estuvo a la altura de la cena.

 

A la vuelta a casa Rapun se enganchó al Dawn of War, con lo que ya va una misión adelantada en la campaña. Tengo que darle más leña al juego. Yo he logrado almacenar mis libros algo mejor, con lo que puedo amasar más. La pena es que los que estoy esperando no me llegan hasta Enero (¡maldito transporte intercontinental!). Además de eso hay que comprar algunos regalos, y preparar el Troncomóvil de Rapunzell porque es el que nos va a llevar a Granada en Nochebuena. Y este domingo retomamos la partida de Mundo de Tinieblas.

 

Tal como dice el título, no hay más que pequeñas cosas por contar. Demos gracias por la limonada.

 

Ave Imperium

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