A raíz de la entrada anterior en este blog, ha habido cierta preocupación por ahí acerca de mi bienestar y eso. Valoro y aprecio sinceramente esa preocupación, pero no es necesaria. Que no esté muy contento conmigo mismo significa exactamente eso. Que no estoy muy contento. Eso no es "siento asco por mí", no es una depresión (palabra que me infunde gran respeto), ni es que me voy a hacer la fimosis con la tapa oxidada de una lata de sardinas.Supongo que es natural, por otro lado, que la gente reaccione así ante algo que no es habitual. La mayoría de entradas de este bendito blog son bastante positivas. Cualquiera que me haya tratado un poco sabe que tengo una muy buena opinión de mí (bastardo arrogante y pretencioso es la expresión que más me viene a la mente, pero el cargo trae consigo esas cosas). Suelo estar muy convencido de lo que hago y cómo lo hago, por lo que suelo estar satisfecho con ello. Y soy unn azote inmisericorde de mis amigos cuando se dedican a autoflagelarse o a menospreciarse en cualquier modo o manera.

 

Esta preocupación está muy bien, y es grata, pero no es necesaria. Como alguien más sabio que yo ha dicho en su blog (pista: duermo con ella), el blog también es un sitio donde se echa bilis. No todos mis posts versarán sobre lo maravillosa que es mi vida, que lo es y mucho. Mi trabajo me cuesta que sea así. Por supuesto os agradezco a todos los que habéis comentado/mandado mails/ llamado vuestro interés, y lo agradezco de corazón. Pero simplemente no quiero que os toméis una preocupación innecesaria, ni que paséis ni un mal rato de balde, porque a mí eso no me hace sentir mejor, y no veo por qué habríais de pasar malos ratos por algo que yo me guiso y me como. Con patatas y guarnición.Said that, doy gracias a Rapunzell que empezó a echarme la bronca más llena de amor que me han echado nunca nada más llegar a casa, por causa de esa entrada del blog. Gracias a Tindriel, Athair y Eär, que me llamaron ayer mientras estábamos haciendo la compra, para venir hoy a comer conmigo y hablar de lo que fuese y echare una mano y, en general, preocuparse (no es necesario, pero me encantará comer con ellos). Gracias a Thera que me manda besos y ánimo por MSN o en el blog desde uno de los mejores sitios del mundo.

 

Pero esto es una orden inapelable del Emperador: no os preocupéis por mí. No pasa nada que no se pueda manejar.

Ni se os ocurra desobedecer a vuestro señor

En otro orden de cosas, soy un friki descarada y abyectamente feliz. Matar Orkos en el Dawn of War me provoca éxtasis orgiásticos, comparables a los que provocaría una aparición de la Virgen en un convento de beatas. Es genial tener un juego de estrategia que te permite meter la cámara en mitad de la refriega, y ver cómo tu comandante amputa, decapita y destruye pieles verdes a derecha e izquierda. Estoy un poco atrancado, pero sé cómo salir de esta misión.

Ayer MaryJoe recibió El Retorno del Rey (versión extendida), y estuvimos viendo los extras. Necesito muchos calzoncillos de repuesto. Es la mejor película (la saga al completo) que se ha hecho jamás. Y punto. El que diga lo contrario será arrojado a los leones, que lo sodomizarán y devorarán en orden indistinto. Dentro de poco veremos las 3 en gran maratón friki, y mi felicidad será total. Habrá quien opine que 13 horas seguidas de genialidad son demasiadas. Habrá quien, en mi opinión, pueda untar esa idea de glicerina y usarla como supositorio antiestreñimiento.

Por fin, mi tessoorooooooooo

Y esta noche tenemos partida, a un experimento que he diseñado y que se puede hallar en un blog que tengo dedicado al rol y otras paridas, aquí. Rapunzell, Hetoo y Athe van a disfrutar de los placeres a los que se somete habitualmente a las ratas Whistar en la facultad de Psicología.

No os va a doler nada. De verdad

Eso es todo. Ave Imperium.

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