Nadie está libre. Nadie se escapa. Las excusas son muchas. Seguro, chaval, hoy estás cansado. Hoy te duele la cabeza. Has trabajado mucho, tío. Mucho. ¿Te han echado una bronca hoy?¿Han sido malos contigo, rey? Claro que sí, chaval. No pasa nada. Te perdonamos.

No importa lo listo que seas, ni la cantidad de veces que lo demuestres. La harás. Pero no pasa nada. Tan buenos como somos haciendo estupideces y siendo estúpidos, tan buenos que somos buscando y apañanado excusas. Y creemos en ellas. Claro que las creemos. Si todo el mundo las usa y hay un acuerdo social de pasarlo por alto mientras se cuente la excusa adecuada, ¿por qué no iban a ser iguales para nosotros?

Siento una vaga punzada de algo que me cuesta describir, pero que no es agradable en ningún caso. Supongo que se podría parecer al desprecio, cosa que me hace muy poca gracia dado que yo no estoy exento de la estupidez que describo. En absoluto. El asco no es una buena alternativa. Pero así están las cosas esta tarde.

Ayer estuvimos en el Laberinto. Me gustó bastante. En Metro se llega bien, es algo caro pero lo compensa con que, si no está atiborrado hasta las trancas es un sitio agradable. Tiene una muy buena selección de juegos, y un sitio que tiene La Fuga de Colditz, HeroQuest y Cruzada Estelar debe ser un lugar moralmente bueno. Estuvimos allí bastante gente y fue un rato agradable y sin complicaciones. Está bien, para variar.

Esta noche cenamos en casa de Tindriel, con una muy distinguida concurrencia (Gorpik se ha caído de la lista porque se ha puesto malo. Recupérate pronto, perra). Vamos a cenar sushi y cosas así, preparadas por Athair y Tindriel. Me preocupaba un poco el tema del viaje, porque el transporte público desde Fuenlabrada es complicado. Sólo hay un búho que te deja en Aluche (a tomar por culo de casa), y además no pude encontrar la dirección que me dieron en el 012 con lo que ni sé dónde se coge en Fuenlabrada. El cercanías va bien, pero el último sale de Fuenlabrada a las 23:45, así que habría que irse de casa de Tindriel pronto. Afortunadamente, se ha resuelto bien y parece que iremos en coche.

Mañana al fin es viernes. Y no tengo ningún compromiso del que tenga conocimiento. Qué bien. Una muestra más de que en ocasiones la estupidez me inunda es el hecho de que, por un lado, ando loco por tener la agenda libre, pero por otro me gusta tanto y tengo tantas ganas de ver a la gente. Por fortuna, he logrado solucionar eso y no me siento muy estúpido al respecto.

Me he reservado, eso sí, el sábado por la tarde y por la noche (al menos desde que Rapun termina de currar, tiene el sábado por la tarde un taller), para pasarlo con Rapun. Íbamos a echar una partida a Mundo de tinieblas (aprovechando que el sábado comemos con Tindriel), pero he decidido cambiar de idea. Demasiados compromisos.

El domingo tenemos más compromisos, of course. Partida de Cthulhu buena. Casi la acabamos ya, falta muy poco, la tensión está en lo máximo, y… creo que va a haber muertos. Se verá. Y valdrá la pena que se vea.

Vaya, qué post tan alegre y positivo. Ummmmm. No me gusta este tipo de entrada. Pero estoy un poco abatido, quizá por tanta estupidez. Más bien es la sensación de no acabar, que a veces tengo. Joder, estoy más que acostumbrado a conseguir lo que quiero. A vencer todas las dificultades. Pero hay cosas que me desbordan, porque no puedes luchar contra ellas. No es fácil asumir que a lo mejor hay cosas que tu voluntad no puede lograr. Es un pensamiento que me disgusta, y me pesa. Odio ver la estupidez, pero a veces la veo de cerca. Demasiado cerca. Joder, hasta en el espejo de tan cerca que la veo.

Bueno, he de irme. Acabó la jornada, y quiero comprar cosas para la cena de hoy. Mañana será otro día.

Ave Imperium.

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