Ay, qué follón. Por fin tengo Internet again, después de un largo paréntesis de desconexión. Tengo Internet en el curro (y un poco de tiempo para consultarla), amén de que esta mañana deberían haber puesto el teléfono en el Palacio Imperial. El caso es que he pasado por allí a comer esta mañana, pero me he hecho el almuerzo y me lo he comido echando hostias, por lo que no me he fijado. Rapun me lo dirá esta tarde. Una vez tengamos teléfono, el ordenata de Rapun se viene de Talamanca y estaremos conectados. Una cosa menos, creo que la última que quedaba.En el resto de cosas, en mi línea habitual: tengo el ojal lleno de tréboles de 4 hojas. A este paso, pongo una floristería especializada. El curro genial, gracias, y mejor que se está poniendo. Lo personal genial, y después del puente en Granada mejor, porque la última preocupación que me restaba se ha ido por el lugar que le corresponde: el fondo del wáter. La familia bien, gracias. La verdad es que este es otro de esos momentos dulces.

El Palacio Imperial está habitable, y no tiene ya todo por medio. Y el mudarme varias veces en 2 meses me ha hecho consciente de que he almacenado una gran cantidad de trastos. Trastos que no uso y que me estorban. Así que

 

Vendo parte de mi colección de manuales. Sí, esa que ocupa unos 2 metros y pico puestos uno junto a otro sobre 2 mesas, a la entrada del Palacio.

 

Hay bastantes que apenas he leído y mucho menos usado, así que están en general en muy buenas condiciones. Los precios van de lo razonable a lo ridículo. No vendo todo, of course, porque hay muchas cosas que sigo y seguiré usando, pero sí aquellos que no he usado en mucho tiempo o que no llegué a usar. Aquellos interesados que me llamen al móvil o dejen comentario aquí.

 

No me puedo entretener más. Sed buenos, que vuestro Emperador os quiere.

 

Ave Imperium.

Anuncios