En los tebeos clásicos de la Marvel (o de la DC, que me lío con esto), apareció durante una temporada una empresa que se llamaba Control de Daños. Esta empresa se dedicaba a limpiar los destrozos que se formaban en las batallas de los superhéroes contra el súpervillano o el bicharraco de turno. ¿Que los 4 Fantásticos se inflaban a galletas con Galactus en el centro de NY? Pues nada, Control de Daños arreglaba el estropicio. Nunca me enteré de si era una empresa pública o no.

La cosa es que hace un mes más o menos que decidí que los Vengadores se iban a liar a hostias con el Doctor Muerte en medio de mi vida. Esto es, decidí acabar la relación con la chica que era mi novia desde hacía 7 años (ella es Dwymorwen), y empezar una relación con una chica a la que conozco realmente desde que vivo aquí (Rapunzell), que, para más inri, era la novia de mi mejor amigo en Madrid (esto es, Jofan). Todos los detalles salieron en esta entrada del blog, y no los repetiré. Ahora que ha pasado algo de tiempo, y tengo algo más de perspectiva, me toca mirar alrededor y hacer control de daños. Ver qué es exactamente lo que se ha roto, y qué es exactamente lo que hay que arreglar.

Para mi alegría, parece que lo que hay que arreglar es bastante poco. Ahora mismo sigo residiendo en el Palacio Imperial, con Rapun… y Dwymorwen. ¿Y por qué? Bueno, se resume en: Dwymorwen lo pidió así. En contra del aparente sentido común y la opinión popular, decidió que no quería perder mi amistad ni la de Rapun, porque lo que había pasado no era algo en lo que hubiéramos obrado con maldad, o la hubiéramos traicionado. Era algo que, simplemente, había pasado. De modo que, una vez que volvió de sus vacaciones en Granada, nos propuso que nos quedáramos en el Palacio (Gorpik amablemente nos había ofrecido su casa mientras él estaba de vacaciones, gracias maño). Y mientras a ella no le haga daño convivir con nosotros, para mi está bien. Por tanto, mientras la convivencia siga siendo tan buena como hasta ahora, no hay que arreglar mucho en mi relación con ella. Tenemos que construir y modificar nuestra relación, pero no creo que se haya roto. Hay tristeza en ocasiones por ambas partes, pero no es nada que el tiempo y la amistad no puedan curar.

Lo mismo se puede decir de nuestra relación con Jofan. Al igual que Dwymorwen, lo entendió, lo aceptó y sigue siendo el cojonudo amigo que era. Sólo puedo desearle lo mejor que Cassandra, que a su vez es una tía cojonuda y vale su peso en diamante. Nada que arreglar por ese lado, entonces.

La relación con Rapunzell no es algo que haya que arreglar, pero sí es algo que hay que construir. Tenemos que habituarnos el uno al otro, y aprender a hacer cosas juntos, como pasa siempre. Pero no hay daños, y cada mañana me alegro más de que la mierda no nos haya salpicado. Era un riesgo muy real. No es descabellado suponer que, cuando una pareja se forma en una situación tensa, esa tensión se puede cobrar un precio en la pareja cuando la relación es muy vulnerable. Pero no ha sido así, y lo que no te mata te enseña, te engorda y te la pone más dura. Bien por nosotros.

En cuanto al resto del mundo: las familias bien. No hemos tenido problemas por ahí, sino más bien gratas sorpresas. Han sido un apoyo para todos, especialmente para Dwymorwen, y no han sido un dolor de cabeza. Otra cosa que no preocupa. Los amigos en Madrid, soberbios. Han prestado un apoyo inmejorable. Entre ellos me gustaría destacar a Gorpik, al Capitán Napalm, a Athair y, especialmente a Tindriel. No desmerece al resto, claro, pero entre los buenos han destacado. Por tanto, no hay daños que arreglar.

Sobre los amigos de Granada, ninguna sorpresa que no fuera buena. Los que esperaba que se portaran como campeones lo han hecho. Respecto del resto, han opinado más o menos lo que yo esperaba, y han reaccionado como yo esperaba cuando Dwymorwen pasó por allí. Y no espero sorpresas cuando yo pase. Gracias a Peivol, la Hereje (que nos visitó la semana pasada), el Obispo y Elvirimon por el apoyo. Nos veremos pronto.

De modo que al final, el control de daños no puede ser más positivo. Hemos salido bastante bien de una situación bastante jodida. Sólo me falta encontrar un curro que me guste (y espero que eso suceda pronto), y resolver la duda acerca de si nos mudamos o no. Esa duda creo que se resuelve la semana próxima, que regresa MaryJoe de sus vacaciones y averigüa dónde le toca currar este año. A mí me gustaría seguir este año en el Palacio Imperial, pero todo se verá.

Por cierto, el próximo fin de semana bajamos a Granada Rapunzell, Dwymorwen y yo. Os mantendremos al tanto. Hay amigos granadinos a los que no he visto en todo el verano, y a los que echo de menos. A ver si hay suerte.

Y como colofón, nueva entrada en Crónicas Giovanni, que ya tocaba. Me estoy volviendo más vago…

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