Lo bueno que tiene trabajar en una gran compañía comercial es que puedes ver a gente muy inteligente y capaz volverse totalmente idiota. Quizá alguien me miraría con pena y diría que eso no es bueno, que es lamentable que se desperdicie la inteligencia y la capacidad así. Lo que ocurre es que yo antes me dedicaba a hacer feliz a la gente confrontándola con su mierda interior y obligándoles a limpiarla. Eso hace que adquieras una afición por la estupidez ajena, difícil de explicar para el que no vive estas cosas.

Como decía, el capital es un sueño que vuelve a la gente estúpida. Y a gente capaz, no os creáis. Un ejemplo es mi jefe-jefe (hay jefes intermedios). Es un tipo listo, listo como el hambre. Es dedicado, se preocupa por los que curramos con él, y trata de sacar lo mejor de nosotros. Y prefiero pegarme un tiro en la barriga y tardar horas en morir de dolor antes que acabar como él está.

No es sencillo. Tiene un año más que yo, lo cual le pone en 29. Nadie lo diría, porque es fácil echarle 5 – 8 años más. Tiene un gran cochazo, y se va a comprar una gran casa. Que le valen sólo a él, porque no los comparte con nadie – desconozco si vive con sus viejos, es probable. Pareja no gasta. En teoría trabaja 5 días a la semana, 8 horas diarias. En la práctica suele echar unas 12 (porque la tienda no abre más) y viene de paisano en su día libre, echando unas 8 – 10 ese día. Esto quiere decir que suele tener jornadas de 70 horas semanales, de lunes a sábado (sin contar domingos comerciales que abramos, claro). Claro que se entiende fácil, si tenemos en cuenta que la mayoría de sus amigos trabajan en este mismo sector, con horarios similares. Realmente, no tiene mucho más que hacer además de currar. Casi es lógico. ¿Para qué vas a salir de la tienda, para irte a tu casa a ver la TV? No creo que sea feliz. De hecho, creo que está a años luz de serlo, y se aleja a gran velocidad.

Pero gana pasta. A mucha gente eso le parece razón suficiente. Gana pasta a espuertas.

En el mundo occidental está arraigada la mentalidad de que, si uno gana pasta, la felicidad viene de manera más o menos inevitable. Puesto que el capitalismo siempre se ha apoyado fuertemente en la mentalidad protestante, es lógico. Ciertas ramas del protestantismo como los calvinistas (corríjanme los protestantes si me equivoco) sostienen que si uno es rico es porque Dios quiere, y que por tanto, los ricos deben ser buena gente. Dios no permitiría que se forrara un cabrón, ¿verdad?.

Me encanta la religión por esas cosas idiotas e incoherentes. Pero para mirarla desde fuera, ojo. Mi vida no sería la mitad de divertida sin ellos. Joder, es genial tener siempre algo de lo que reírse.

Como la religión impregna de forma significativa todo en nuestra cultura, la idea más extendida es que el éxito económico viene a ser un éxito moral, un triunfo a nivel personal. Eso es absurdo. Los ricos no son más felices. No disfrutan más de la vida, y creo que salta a la vista. De hecho, cuando estudiamos la incidencia de problemas emocionales en la población – ansiedad, depresión, etc – encontramos un patrón de U invertida: cuanto más te acercas a los extremos económicos de riqueza y pobreza, aumenta la tasa de problemas. Más cerca del punto medio, más feliz y menos problemas. Pero la gente no lo entiende así. La gente quiere tener pasta, para… bueno, generalmente no saben para qué.

Pensadlo: no sé el sueldo de mi jefe, pero calculo que debe rondar los 3000€ mensuales. ¿Y qué hace con esa pasta? ¿Qué haría vuestro Emperador con esa pasta? Yo la tiraría en frikadas, claro. Pero… ¿necesito esa pasta?

He dormido hoy en casa de Rapun & Jofan, como un lirón en su madriguera, después de haber llegado ayer muy malito (y muy pronto) de trabajar. Cuando me he levantado, me he encontrado que Rapun estaba despierta y me había hecho el café, me había dejado la comida lista (que la Imperatrix me había hecho la noche antes) y me había hecho dos sandwiches – no uno, chavales, dos – para comer a media mañana. No hay pasta al mes que pague esas cosas, si no hay tiempo de disfrutarlas. Y lo mejor es que son gratis. El 99% de cosas buenas en la vida lo son, y que no os engañen.

Y he dormido allí porque ayer echamos la primera partida de Elric,y dentro de un rato (15 minutos) me iré al Palacio Imperial, me echaré una siestecica, me ducharé y volveré a casa de Rapun para ponerme siego en el Rapunchuzo, y luego a dormir allí, y mañana volveremos a jugar – a Vampiro nada menos – y luego me volveré a quedar dormido en esa casa, y el lunes (que libro) volveré al Palacio a la hora que me salga de las pelotas.

En julio me iré a Valencia gastando 4 perras gordas, a dormir en el suelo de un colegio, o polideportivo, o lo que toque, y a beber, salir, jugar y reír como los locos. Se llaman CLN, y es bastante mejor que ir a Copacabana. No hace falta un sueldo de ejecutivo. E iré con mis amigos, que no se compran. Microsoft no puede pagar la pasta que valen Jofan & Rapun, for example.

Si ser rico implica privarse de esas cosas, no veo para qué sirve. No lo quiero, porque tengo la certeza absoluta de que no tendré otra vida para recuperar lo que no disfrute en esta. Tiene que ser lo peor del mundo el darse cuenta a los 50 años de que te han robado lo mejor de tu vida, con tu pasta, con tu posición y tu súper curro empresarial. Te han robado la juventud, en jornadas inacabables de curro. Te han robado las fiestas con tus amigos, las risas, las resacas, y las han convertido en dinero, que en su mayor parte tú no recibirás. Y tienes 50 años y estás sólo, porque una amiga que se levanta a hacerte café un sábado a las 7 de la mañana es una flor única y preciosa, que hay que cuidar mucho para que no se marchite (Rapunzell, no se marchitará para tí). No puedes cuidar su amistad con jornadas de curro inacabables, mientras levantas la empresa para un cabrón al que no conoces y que vive en el Reino Unido, en USA o donde sea.

Y una novia con todas las estrellas del cielo en la mirada como mi Imperatrix, que te hace mimos cuando estás malito, y alegra mis días e ilumina mis noches, necesita que estés con ella. No necesita que pierdas en el curro ni un minuto más de lo justo. No necesita la jodida pasta que puedas ganar. La pasta no le dará besos, no le hará mimos, ni le dara cariño. No la abrazará por las noche spara que se sienta bien, ni tampoco lo hará por ti.

A menudo os dirán que hay que aprovechar la juventud para labrarse un futuro, de modo que luego podáis disfrutar de la vejez. Mierda para ellos, no os dejéis engañar. Nunca disfrutaréis de la juventud de nuevo, no hay marcha atrás. No podréis aprovechar la vejez de igual manera. Y eso se nota en un hecho claro: la gente que es feliz no envejece. Tengo ejemplos calros en mente, pero los dejaremos en paz. Pero miradles. Ved si podéis echarles la edad que tienen. La mayoría de las veces os equivocaréis bastante.

Mirando las fotos del viaje a Granada (ver Crónicas Granatensis, en este blog), me quedo particularmente con la última (La Empanada Humana Toma La Rocka). No había más que una cosa ahí, en esa foto: diversión/ felicidad a chorro. No somos ricos, no nos sobra la pasta, y nunca iré a veranear a Acapulco o algún sitio de mierda de esos. No estábamos en la Joy Slava, ni en Kapital, ni en ningún garito de moda. No molo 1000, no soy gente guapa. Pero no cambio esos recuerdos por dirigir Microsoft, si me pusieran la silla y el sueldo de Bill Gates delante.

Hasta otra, chicos. Pasadlo bien.

Ave Imperium.

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