El oscuro acero emitió un suave quejido cuando el albino tendió hacia él la mano de delgados dedos. Se trataba de un pesado sable para ambas manos, perfectamente equilibrado y de tamaño prodigioso, con una ancha guarnición y una hoja suave y amplia que desde la empuñadura medía más de un metro y medio. Cerca de la empuñadura aparecían grabadas unas runas místicas cuyo significado ni siquiera Elric llegaba a comprender del todo.
– Elric de Melniboné

Elric es un juego de rol de fantasía oscura. Está basado en las sagas de novelas sobre el Multiverso escritas por Michael Moorcock. Debéis comprarlo YA y poneros a jugar inmediatamente, o iréis al Infierno. No, en serio. La gente que no juega a Elric hace llorar al Niño Jesús. Por ejemplo, los que juegan a D&D.

Como dije hace pocos posts, tenemos que parar un poquito Cthulhu, porque mi amada MaryJoe está opositando. Así que la Imperatrix me hizo pucheros, y me dijo que tenía muchas ganas de jugar a fantasía, particularmente Elric. Odio cuando me hace pucheros. Soy débil en esos momentos. Rapunzell también está aprendiendo a hacerlos. La odio a ella también cuando lo hace. Un Emperador ha de ser más fuerte.

Elric se desarrolla en un mundo conocido como los Reinos Jóvenes, un pasado mítico de nuestra Tierra. Podéis ver un mapa ultracutre (pero en español) en este enlace. Es un mundo desgarrado por la lucha entre dos fuerzas primordiales, la Ley y el Caos. Es un mundo abocado a la destrucción a manos de Elric de Melniboné, un albino hechicero, que fue Emperador sin desearlo del que fue el mayor Imperio del mundo durante 10.000 años, y que ahora languidece en decadencia. Evidentemente, que Elric sea un Emperador le da más nivel a la cosa. El hecho crucial de este personaje es que Elric es una encarnación del Campeón Eterno, una figura que existe en todos los mundos del Multiverso, y que está condenado a luchar, unas veces por la Ley, otras por el Caos, y a veces por la Balanza, la fuerza suprema del Universo que limita a los otros dos contendientes. El Campeón sólo puede conocer la guerra y el dolor, en todas sus encarnaciones. Y ese es el destino de Elric. Por ello, la saga está muy alejada de las convenciones dungeoneras del género, plagado de plagiadores de Tolkien. Y por ello, la saga es tan buena.

A la hora de plantear esta saga, quería romper con un topicazo de los JDR, particularmente de los de fantasía: PJ con poca o ninguna vida sexual/ sentimental, cuyo único interés es ganarse la vida siendo aventureros (¿qué mierda de profesión es esa?), sin formar ataduras con nadie. Por ello pedí a los jugadores que se hicieran PJ con más motivaciones que saquear y matar, y que tuvieran ganchos románticos fuertes en la medida de lo posible. Espero que haya relaciones sentimentales abundantes en la partida (me da igual si es con PJ o PNJ), y que haya escenas siubidas de tono. Esto es espada y brujería (a la Conan, Fafhrd y el Ratonero Gris) y no alta fantasía (a la Señor de los Anillos), por lo que las historias estarán movidas por pasiones humanas menos exaltadas: lujuria, odio, venganza, ambición descarnada…

En fin, lo cierto es que hicimos PJ el otro día en casa de Rapun, y esta tarde los vamos a estrenar, con lo que habrá crónica rolera de nuevo en Codex Imperium. Vamos a presentar a continuación a los PJ:

– Láh en Sombras (Rapunzell): En este PJ Rapun violó brutalmente varias leyes estadísticas sacando unas tiradas infernales. De verdad, cuesta creerlo.

Láh (no es su verdadero nombre) era una sacerdotisa de Xiombarg, la Reina de las Espadas de los Señores del Caos. Xiombarg es una diosa de la guerra y la astucia, que favorece la venganza cruel y la acción sutil sobre la destrucción indiscriminada. Es adorada por aquellos que buscan el amor, y por aquellos que buscan justicia por las injurias de antiguos amantes. Láh es de Pikarayd, una tierra devastada por la guerra entre clanes rivales, de la que la Iglesia del Caos se mantiene apartada de la lucha directa, pero con un gran poder místico y político. Las Máscaras (sacerdotisas de Xiombarg) son una especie de prostitutas y asesinas sagradas. Láh tenía una Máscara de Matar, y un prometedor futuro. Pero el amor complica las cosas. Láh podía tener al hombre que quisiera, pero no podía amarle. Claro que Láh es verdaderamente del Caos, y las normas no van con ella. Suyo era el deber de bendecir con su sexo al líder guerrero de uno de los clanes de su tierra. Pero fue más allá, y se enamoró de él. Y violó el tabú, siendo descubierta por su hermana, que fue comprada por el templo a la vez que Láh, y que buscó el favor de su Diosa traicionando a su propia sangre. Mató a 4 de sus acólitas antes de ser capturada. Apeló a la misma Xiombarg, pero la diosa le retiró su favor frente a sus hermanas, por mero capricho. Fue capturada y aguardó su destino, lógicamente furiosa con la religión a la que servía.

Éstas no la mataron. Capturaron a su amado, lo encerraron en la ciudadela sagrada de Escarpa Umea, y la Máscara Real (Suma Sacerdotisa de la Reina de las Espadas) le dio la siguiente opción: podían morir ambos en el altar, y sus almas serían torturadas juntas para la eternidad. O podía abandonar su nombre, su casta y su vida, perder su Máscara y convertirse en Láh, la palabra pikaraydana para los Sin Clan. Su amado quedaba como rehén de las Máscaras de Matar, y Láh en Sombras (los En Sombras son los abandonados por los Dioses) debía partir de Pikarayd siguiendo los Oráculos para buscar la legendaria Cufa Sabut, la Máscara de Matar gemela de la Máscara Real forjada como arma contra la Ley tiempo ha. A sus 31 años, perdida gran parte de su poder, en una búsqueda casi sin esperanzas.

Láh es una maestra asesina con sus espadas cortas, una elocuente oradora cuyos discursos lanzan al frenesí a los guerreros de los clanes, una hábil lectora del alma humana y una hechicera inexperta.

Lo cierto es que todo el trasfondo de este PJ nos lo curramos entre Rapun y yo, con la magnífica novela de Arsenio León Máscaras de Matar (Minotauro Editores) como fuente de ideas. Moorcock es muy esquemático en su narración de los Reinos Jóvenes, por lo que mucho del trasfondo queda abierto. Me moló tanto la novela que decidí aprovechar el PJ de Rapun para meter cosas de ésta en la partida.

– Pardot el Oni (Jofan): Pardot es un pirata de Argimiliar, una de las naciones intelectualmente más avanzadas de los Reinos Jóvenes. Es como Johnny Depp en Piratas del Caribe, pero con más cultura. Le llaman el Oni porque tiene esa palabra tatuada en la base de la espalda, entrelazada con un dibujo extraño y serpenteante, que a veces parece moverse. Ese dibujo se repite en un medallón que posee desde su infancia, y que es la única pista que posee sobre su origen. Y lo ha buscado, creedme. A lo largo y ancho de los mares de los Reinos Jóvenes, durante 31 años. Hace poco ha escuchado que en la Isla de las Ciudades Púrpura hay marinos de todo el mundo, y por ello se encuentra allí. Bueno, por eso, y por el hecho de que perdió su barco y su tripulación cerca de allí en una borrachera. Pardot se pilló un ciego como una venta, y su maldito segundo de a bordo (un tal Carkan de Dharijor) le abandonó en un peñasco asqueroso en medio del mar, sin nada. Pardot no le explicó a nadie cómo hizo para salir de aquella roca. Está esperando a hallar a Carkan, para explicárselo primero a él. Con detalle. Afortunadamente, Pardot había guardado en un escondrijo algo de dinero y bienes de una de sus rachas buenas. Por ello, busca barco y truipulación en la Isla de las Ciudades Púrpura, el mayor puerto comercial de los Reinos Jóvenes.

Pardot es un consumado espadachín con su cimitarra y un experto lanzador de dagas, un acróbata y nadador nato, y un marinero no demasiado malo. Por desgracia, le falta algo (bastante) del carisma y liderazgo necesarios para que tus hombres no te dejen tirado a las primeras de cambio, cuando a algún asqueroso se le ocurre proponerlo.

Para que este post no sea un chorizo infinito, continúa en el siguiente, espero que junto a la crónica de la primera partida, llamada “El Peso de la Muerte, Pensamientos que Matan”. Gracias por vuestra paciencia.

Ave Imperium.

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