Bueno, pues ya hemos vuelto. Estoy en casa de Rapunzell y Jofan, montando las fotos en un álbum para que podáis verlas. No son muchas, pero son de calidad. Podéis verlas en este enlace. Notad que las fotos son todas del sábado. El viernes se nos pasó echar, sorry. Para el próximo viaje llevaremos una tarjeta de memoria enorme y no se nos pasará. Palabra Imperial.

Viernes (sin fotos)
Salimos para Granada desde Arganda del Rey a eso de las 7 de la tarde porque Rapun tenía que currar. De modo que, tras un viaje sin mucho que contar, y que pasé en parte sobando, llegamos a Granada a eso de las 11 de la noche. Me dejaron en casa de mis padres para que soltara las cosas y cenara algo, y la Imperatrix se los llevó para empezar a cenar de tapas al lado de mi casa. Tras reunirnos poco después, y hacer algunas llamadas nos encaminamos al Druids para reunirnos con la turba de majaras con la que hemos convivido, salido de marcha y jugado al rol la Imperatrix y yo muchos años.

A nuestra llegada al local los ilustres Athechuzos fueron adoptados de inmediato como hijos pródigos por la bárbara horda, y os juro que llevaba desde las CLN en las que los conocí a ambos sin ver a Rapunzell y Jofan reírse de esa manera. La gente no defraudó y el surtido de historias aberrantes e insultos floridos hizo que a Rapunzell casi le diera una apoplejía. SIn embargo, el que la mayoría de los granadinos se retirara pronto (como a las 3) hizo que optáramos por coger fuerzas para el día siguiente (yo me quedé de cervezas, porque pasé por la Marisma y me encontré con unos amigos y… bueno, da igual).

Sábado (sí, hay fotos de este)
Empezamos el día cuando la Imperatrix deja a Rapunzell y Jofan en casa (tenía que volver a la de sus padres), les presento a mi familia, y me los llevo de tapas por la calle Gonzalo Gallas, junto a la facultad de Ciencias. Concretamente los llevé a Metrópolis, que es uno de los sitios con más solera, y cuando Rapunzell y Jofan vieron la primera tapa, su pasmo no conocía fin. Sirva como muestra lo primero que consiguió decir Rapun:
– Comprendo que vosotros en Madrid debéis sufrir mucho.

La cuestión es que la Hereje señora del Obispo se unió a nosotros, nos hinchamos de comer y beber (Rapun empezó a acusar los Martinis), y decidimos la Hereje y Nos que debían conocer la cafetería donde he pasado tantas tardes durante 12 años (hasta que me vine a Madrid): la Bella Dama. Un lugar donde, en los tiempos justo antes del euro, el capuchino más bueno del mundo costaba 135 ptas. Sigue siendo precioso, sigue siendo un pedazo de local, y sigue siendo barato. Es un sitio importante en la vida de los frikis de Granada (bueno, vale, en la de mi grupo de frikis) y no podía dejar que Jofan & Rapun se fueran sin verlo. Diría que les moló. El Obispo se reunió con nosotros ahí (ver fotos):

Tras el cafelillo, hora de llevarlos de turismo friki. EL lugar elegido (en Granada tampoco hay muchos) es Dune Comics, en la calle Recogidas (casi). Inmediatamente Javi Dune, aka Tendero Cabrón nos saludó, nos abdujo y nos sacó la pasta con arte. Jofan feliz (gastó mucha pasta en libros) Rapun feliz (gastó mucha pasta en Sandman), e Imperator feliz (gasté bastante pasta en rol). Además, Rapun le hizo algún pedido a Javi, con lo que éste los adoptó inmediatamente.

De ahí los llevamos al cine con MaryJoe y Lord Darth Mendex, para que se convencieran de que en Granada se puede ir al cine por 4 € un sábado en asientos dobles preparados para parejas, con tanto espacio entre filas que no pateas al de delante ni tumbándote en el asiento. Por cierto, vimos Romasanta. No está nada mal, pero hablaré de ella en otro post.

Por último, con fuerzas recobradas empezamos la marcha. Nos vamos de tapas para cenar algo, y nos metemos en el Druids (somos gente de costumbres) para reunirnos con Peivol (que es mi mejor amigo, y todo lo bueno que se diga de él es poco), su novia Elvi (que es una de mis mejores amigas y sólo puedo hablar de ella tan bien como de Peivol), y un montón más de gente. Empezamos con la cerveza, empezamos a hacer el tonto, y… volvió a pasar.

Una de las cosas por las que me encanta ser friki es por las marchas. Yo veo a la gente en los garitos y me he dado cuenta de que el 99% no se lo pasan tan bien como nosotros. Y en Granada los frikis tenemos bastante menos vergüenza y bastante más gana de dar la nota que en otras partes. Y la damos.

A medida que pasaba el rato, y nos íbamos animando, los ojos de nuestros ilustres invitados empezaban a manar luz. Cuando hablé con mis amigos de Granada de Rapun y Jofan les dije: “Son mis mejores amigos aquí. Por favor, haced que vuelvan felices”. Y no les fallaron.

Creo que es mejor que veáis las fotos, en serio. Sobre todo las últimas, las tomadas en La Rocka, nuestro garito por excelencia. Hace años que no echamos fotos de gente pasándolo tan bien. Joder, Jofan se arrancó a bailar y todo. Como un campeón. ¡Ah!, importante: aunque bebimos como cabestros, no estamos borrachos en ninguna de las fotos. Simplemente, la gente de Granada somos así. Borrachos somos mil veces peores.

La fiesta acabó cuando cerramos el garito cerca de las 5, y no había mucho donde ir (había ganas de más). La despedida fue triste y efusiva, puesto que ambos seres humanos han sido adoptados por la comunidad granadina, y muchas voces claman por su pronta vuelta. Pero de un modo u otro, esto fue el fin de la noche (esta vez de verdad).

Domingo (no hay fotos porque la memoria estaba llena)
El viaje fue uno de los mejores que recuerdo, porque pasé una gran parte del mismo sobando, y el resto del tiempo leyendo todo el Sandman que había comprado Rapun en Dune. Rapun, por su parte, pasó todo el viaje usándome como almohada – cojín, y por lo visto la experiencia le moló, porque se pegó así casi 5 horas. Y digo 5 horas porque salimos más tarde de la cuen, paramos casi 3 cuartos de hora y pillamos un poco de atasco al entrar a Madrid.

Notaréis que no los llevamos a ver Alhambra, Albayzín, Sacromonte ni lo que es la Granada más hermosa. Pero concurría que el sábado tarde estábamos apalancados (hartarse de tapas es lo que tiene), que a los granadinos subir esas cuestas no les ponía, y que lo importante era que Rapun y Jofan conocieran a nuestra gente, supieran de dónde venimos, y lo pasaran de puta madre. Objetivo conseguido.

A la gente de Granada: os quiero y os echo de menos. También echo de menos Granada en sí, pero no es nada sin vosotros. Espero que vengáis pronto por aquí para que los Athechuzos os devuelvan el honor que habéis hecho a nuestros invitados. De hecho, el que Rapun diga en su blog que se lo pasó tan bien como en las CLN da idea del nivelazo que tuvísteis. Sois los PUTOS AMOS.

Y es que, aunque hace poco dije – y mantengo – que no volvería a Granada tan fácilmente, lo cierto es que hay un trozo de mí enorme que sólo disfruto allí.

Mis padres y los de la Imperatrix han adoptado a estos dos, por cierto. Si hay suerte, en la semana tras las CLN espero poder llevarlos de nuevo por allí. Y nos dedicaremos a ver mil cosas que aún no han visto. Es lo que tiene Granada: siendo un pueblo chico, a escala madrileña, te puedes pegar la vida explorando. Y Rapun se libró por los pelos de visitar El Rincón de Michael Landon. Quizá la próxima vez…

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