Ehhh, un anuncio de la TV en este blog. ¿Qué pasa?

Bueno, ayer, como parte de mi formación de manager, me tocó cerrar la tienda a las 22 h. Así que, como hubo suerte y no entró ningún retrasado a las 10 menos 2 minutos a comprarse un ordenador, sin respeto alguno por los pobres empleados, estaba fuera de la tienda antes de las 10 y media.

Llovía, y la M40 estaba vacía. Y era precioso.

No soy aficionado a conducir, y hacer todos los días 100 km en esta ciudad de salvajes al volante, afrontando a las hordas vociferantes de hunos que toman las carreteras hace que me mole menos. Pero anoche, con la música de Apocalyptica atronando en el coche, la lluvia golpeando el parabrisas, la noche y toda la carretera para mí, me gustó conducir. Comprendo a los que disfrutan la experiencia. Ahora sí.

Por otro lado, ya queda menos para quitarme la L. De todos modos, no es que importe mucho, porque la pongo todas las mañanas en el coche, y se cae en cuanto arranco. Pero poder pasar de 80 km/h va a mejorar mi calidad de vida.

Y podré ser un bárbaro madrileño cabrón como lo demás.

Ave Imperium.

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