El Valhalla es estar tumbado en el sofá del Palacio Imperial, con la cabeza apoyada en el regazo de la Imperatrix, las piernas sobre el de Rapunzell, comiendo helado y bebiendo licor de cranberry (que está que te cagas), mientras las dos mujeres que más quieres te hacen mimos. A eso le llamamos descanso del guerrero.

Si hay justicia, a mí tampoco me tocará la lotería nunca 🙂

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